tocar en la calle. ya llevo casi año y medio viviendo de esto. decidí dejar el maldito teatro (que por otra parte me lo ha dado todo) y sus derivados para ser músico. la música es lo que siempre he amado. hacer mi música, empezando desde abajo. empecé a estudiar música en una escuela (yo re mi fa sol la si no), grabé un disco y me lancé a la calle a trabajár-me-lo cada día. hasta que sale callo la calle es dura de cojones. luego te acostumbras y se te hace necesario salir a tocar. en berlin y en los ángeles se gana bastante. madrid es otra cosa, está fatal. esto durará unos años, será mi base, el suelo desde el que tomar impulso (empecé en el metro de madrid. los cimientos se comienzan desde el subsuelo david!). desde aquí llegaré hasta donde quiera, como siempre. por mis cojones. con magia o sin ella. qué romántico…
vendo mi disco, conozco gente muy dispar interesada en mi música (desde una anciana, un homeless, un skater o una familia con niños…) y lo que es más importante, cumplo cada día mi re-sueño de ser violonchelista y componer mi propia música. voy a trabajar cuando quiero y donde quiero. sin malditos jefes. puedo practicar un pasaje o una nueva composición decenas de veces, y permitirme fallos. puedo viajar a cualquier gran ciudad de occidente y ganarme la vida sin saber el idioma local. y lo que gano es para mí; no impuestos, no esperas de 4 meses hasta cobrar, no facturas ni tickets… los que no tenemos talento, un talento concreto que nos destaque sobre la media, estamos avocados a servir y trabajar para el talento ajeno. pero yo me resisto. así que a la puta calle.
además este trabajo me obliga a salir de mi agujero, en el que me he pasado encerrado durante la porra de años. me obliga a relacionarme con los otros. muy bien david.
hasta ahí lo bueno… porque después de 18 años acostumbrado a trabajar en teatros, tener un camerino donde dejar las cosas, un público más o menos respetuoso y silencioso, y a cobrar una talegada por despelotarme durante 70 minutos; pues cuesta acostumbrarse a dar conciertos de 5 horas, que el 95% de la gente pase de largo, a ir todos los días a currar, que vayas y “tu” sitio lo tenga otro, a llevar al banco 600€ en monedas de 10, 20 y 50c perfectamente separadas, clasificadas y contadas una a una a una. que los borrachos y los colgaos se te tiren encima (siempre en guardia, estás en la calle). los adolescentes tararean a lady gaga o se ponen a dar berridos a un metro tuyo. gracias, yo también os quiero. y duele bastante, que con 35 años y todo el curro que llevo detrás, venga el guardia jurado o el municipal de turno a decirte que eso aquí no se puede hacer. que te pires. sabe usted señor quién soy yo? jajajjaaaa
aunque lo más duro, y no es coña, es cómo duele el puto culo de estar tantas horas sentado. ah! y el frío que se pasa en invierno, y cómo me jodo la espalda cargando con el violonchelo y el amplificador todo el día.
pero puedo estar orgulloso de que jamás voy a tocar el puto adagio de albinioni, ni las 4 estaciones de vivaldi (que adoro por cierto), ni el pajaritos por aquí pajaritos por allá. toco mi música, (ejem, el delicioso bolero de rabel y algún arreglillo de purcell o rameau si que me toco).
y qué hago ahora que tengo inflamación de la vaina que recubre el tendón en el dedo índice de la mano izquierda de tocar tantas horas todos los días? pues lo estoy pasando bastante mal de cojones con esta vaina. poco a poco. y no sé por dónde tirar. quizá tenga un hijo y eso lo arregle todo. (hoy he soñado que la negra paría un violonchelo 4/4!! …y yo hacía de comadrona. jodó)





