Volver

Después de casi 7 años refugiado en la música y lejos de estas tierras, mañana vuelvo al garaje de mi madre para retornar al que siempre ha sido mi lugar natural: ninguna parte. Y esta vez acompañado con mi Mau! Doy palmas. Qué ilusión compañera. Vamos a disfrutar esto. No sé a dónde vamos ni cómo coño llegaremos, pero nos lo vamos a pasar teta.

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Agamia

http://www.agamia.es/es/agamia

La agamia es un nuevo modelo para nuestras relaciones, consistente en el florecimiento de los vínculos sociales mediante la disolución sobre ellos de los lazos bloqueados por la monogamia heteronormativa.

Llamo “gamos” a la unión o casamiento sobrentendidos inspirados en el matrimonio objetivo y formal. Llamo “relación gámica” a aquélla cuya sustancia es un gamos. El sexo es el sacramento del gamos.
Lo que llamamos “relación de pareja”, “noviazgo” o, simplemente, “relación”, no es otra cosa que una relación gámica. Los términos “compañerx”, “amigx especial” o “persona especial” son otros tantos sinónimos de “relación gámica”. El uso del concepto “relación” es subordinado por nuestra cultura a la relación gámica. Cualquier otra relación necesita ser especificada para dar a entender correctamente su naturaleza. Necesita además, y por ello, definirse, en primera instancia, en función de la presencia o ausencia de gamos. Se habla de “amistad” o “relación de amistad” allí donde existe una relación inespecífica sin gamos. Se habla de “relación laboral” allí donde hay una relación laboral sin gamos (mientras que, en presencia de gamos, se hablará de “relación con compañerx de trabajo”). Se habla de “amante” allí donde existe una relación sexual clandestina, en tanto que el sexo, o sacramento del gamos, es conculcado al evitar el establecimiento de un gamos.

Independientemente de los colorcitos de la web y de ciertos tics, está bastante cañero. Hay que echarle un vistazo. Hasta el coño estamos de tanto semos novios o no semos novios! Gracias Vero por el toque.

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Tocar para los ricos

El otro día toqué un par de conciertos en el hotel Adlon de Berlín, había un mayordomo por cada dos invitados. Qué coño era eso. Yo no hago eventos, no? Lo de tocar para la Merkel fue una excepción. Una de las 10 fortunas de Alemania contrató a la orquesta con la que toco a veces, y me plantaron ahí a tocar mi violonchelo eléctrico. A la agencia que organizaba cotarro le encantó cómo hice el mono, que quieren que hagamos más cosas juntos. Que reserve tal fecha. Es cierto, yo quiero dejar de tocar en la calle. Este año es el último… pero por qué tengo que pasar de la calle a tocar en el hotel más lujoso de Berlín o para Angela Merkel? No, no… un momento… tiene que haber otra forma… todo mi trabajo con el violonchelo representa lo más delicado, aquello por lo que he luchado toda mi vida, mi sensibilidad… eso no lo puedo vender para entretenimiento y disfrute de esos capullos. Me pasa lo mismo con la publi, siempre los mando a cagar, aunque la semana pasada me pidieron usar un tema para una empresa que lava ropa de hoteles, y me dije, coñe, no hay nada malo en lavar ropa de cama, no? Mi hermano me dice que soy un gilipollas, que hay que sacar pasta y punto. Mi madre otro tanto. No sé, quizá cuando sea más mayor me rinda, pero mientras tenga fuerza, tengo que mantener el tipo y la dignidad.

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Paraíso 

Cada año me vengo aquí (vengo de venirse y de vengarse) dos o tres meses. Mi mamá me mima; como bien, me obsesiono con mis mierdas, me paso el día haciendo lo que me sale del coño. Me pego mis desayunos continentales leyendo a Descartes o Marco Aurelio y no entiendo ni leches, pero mi café con tostada y mermelada son un bálsamo sobre el dolor que me provocan mis limitaciones intelectuales. Luego me paso dos horas tocando a Bach, me encierro a trabajar o a ver vídeos chorras el resto del día. Según me dé. Estoy en la obligación de disfrutar esto, por todos los que no lo tienen. Ser feliz es un deber moral para con todos los desgraciados. Soy un privilegiado.

desayuno-web.jpg

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ecce cello en Madrid!

ecce-2017-DORIAN-CONCIERTO-fb.jpgEl próximo sábado 1 de Abril estaré presentando mi nuevo disco “waterproof” en el antiguo Dorian Club, a partir de las 20h., además también tocará mi adorado Javier Álvarez, qué noche señoras y señores. Costará 10€. La dirección es Calle de las Infantas 21 (Metro Chueca), hay que llamar al telefonillo de Carole Cervera Press. Cuando haya empezado desconectaremos el timbre!! Acudan puntuales y aseados!

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Las bolas rojas del demonio

Esas putas bolitas rojas en la esquina superior de las aplicaciones indicando el número de mensajes me matan. Hay días que no paro de mirar el móvil suplicando una bolita roja aquí o allá, un puto mensaje; ya sea de trabajo, de amor, !9! Nueve nueve!! O de odio. Incluso a veces rebusco en el correo basura, como un perro hambriento, no sea que se haya colado algún mensaje allí por error. Spam me, hazlo, dime algo. Lo que sea. Está ansiedad del puto móvil me va a matar! Y también se me olvidan los nombres de la gente cuando tengo que presentarlos. Hoy ha sido maravilloso bailar tango contigo. Al fin!!

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Tangooooooo

Ah! BerlinnnnnAquí estoy para bailar en todas tus milongas. Adiós Madrid que me matas con tus Mataderos. 

Viernes en Nou
Sábado en Walzerlinksgestrickt 
Domingo a Max&Morizt
Martes a Clärchens 
:D

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Matadero

Cuando tenía 16 años aprendí a colarme y moverme por dentro del matadero de Legazpi como por mi casa. Lo hacía al abrigo de la noche. Aquellas naves desiertas. El runrún de la M30 de fondo. Mi traje de camuflaje. El olor a sangre y heces aún presente. Mi corazón aprisionado entre mis sienes. Estaba obsesionado con el dolor que inflingíamos a los animales. Aquel lugar era el infierno. Aunque por las noches todo estaba tranquilo, yo sabía que durante el día allí tenía lugar una orgía mecánica de sangre. El acto de matar a otro ser vivo —que antaño estaba rodeado de ritos, lucha y necesidad— tenía lugar aquí de una forma vil, cobarde y retorcida; una premisa terrible como prioridad: la comodidad. Matar con comodidad, higiene y economía. Así era la sociedad en la que vivía y que venía martirizándome desde que era un crío. Así que me propuse conocer ese sitio como la palma de mi mano. Iba a destruirlo. Me dibujaba mis planos y exploraba las zonas y los diferentes accesos. El fulgor de la adolescencia me cegaba, estaba convencido de que yo solo podía destruir aquel lugar. Me llevaría meses o años, pero lo inutilizaría de alguna forma. Mi vida tenía una meta. 

Hoy Mateo Feijoo, nuevo director elegido tras un concurso, ha presentado allí las “Naves del Matadero: Centro de las Artes Vivas”

Es curioso que en un mismo enunciado, quepan la palabra “matadero” y “vivas”. Pero así es el arte: lo desvirtúa todo. Lo descontextualiza todo. Dignifica, purifica y dota de humanidad de cara a la ciudadanía a estos lugares malditos. Con lo poco humana que es nuestra humanidad con lo animal. 

Entiendo a Peris Mencheta quejándose. Y a Blanca Portillo. Pero también entiendo a Mateo Feijoo y a sus ganas por conquistar un espacio para los nuevos lenguajes. Y también entiendo a las vacas y a los cerdos. Sobre todo los entiendo a ellos. 

Soy un soñador: Matadero de Legazpi: aún me quedan fuerzas, tiempo y amor como para romperte los cimientos. Además a mis cuarenta cuento con un arma más poderosa que la rabia adolescente: la poesía. (Patético, un día tengo que llevar a cabo otro plan adolescente largamente trajinado: matarme)

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Yes, we Bach

Hacer una pieza sobre Bach en Roma! Será mi vuelta a escena. Y con mi Mau!  Estoy feliz. Pero con lo pedante que estoy últimamente, no sé si lo que he escrito va por buen camino, tengo que enviar en unos días el título, necesidades técnicas y la sinopsis.  Qué crueles son a veces las dinámicas y los tiempos que impone lo de fuera. ¿Y yo qué sé lo que saldrá cuando me encierre a trabajar?

Ilustración de MUSIC’us

Bach y el cuerpo frente a frente, sin el espíritu de por medio. La música sin la emoción. El cuerpo sin la danza. Bach sin Dios.

El siglo pasado se nos murió Dios. La música de Bach, que estaba dirigida a lo divino, cae entonces sobre nuestras espaldas de simples mortales, resultándonos insoportable. Escuchamos con nuestros ipods, y descubrimos entonces que su música no habla más de Dios, sino de lo humano; de lo demasiado humano. Ya no es relajante. Todo el dolor, la angustia y el misterio de su música ilumina demasiado; además de cargar con el cadáver de Dios ahora tenemos soportar la luz cegadora de su compositor dirigida a directamente a nuestros ojos. ¡Ya solo nos queda el cuerpo! …una cansada amalgama de tendones, carne, vísceras y huesos. El cuerpo en fuga, imaginando una tras otra todas las danzas de una Suite, pero sin poder bailar ninguna a causa de esa carga. Todas las voces de nuestra cabeza hablando en contrapunto, sonando a la vez, como en su música, cada una con un discurso y un tono independientes y de igual importancia. Insoportable. No hay escapatoria. Pero aunque la hubiera… ¿quién quiere escapar de Bach?

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Juan Sebastian Riachuelo

Bach quiere decir riachuelo en Alemán, me lo descubrió Angélica; pero si Bach es agua, Bach es un océano: horizontalmente se pierde a lo lejos, verticalmente es una inmensidad que desaparece en el fondo del abismo. Además Bach no es agua dulce, Bach es agua salada, hay que aprender a respirar bajo el agua para no deshidratarse bajo el manto insoportable de su música. Nunca he visto que un pez de agua salada muera de deshidratación, ¿y qué beben?. Hay que ser un pez, o mejor un cachalote, con unos cuantos arpones clavados en la espalda rollo Mobi Dick, para aguantar la respiración bajo Bach.

Romper una campana a mazazos, reventarla a hostias haciendo brotar de ella el sonido de su final. Coger los trozos y fundirlos como hacían en Alemania para fabricar balas y cañones y cumplir la función última de una campana: llamar a los hombres para reunirse con dios.

La muerte de una campana. Un cementerio de campanas a lo lejos. Glockenfriedhof: Un campo de fútbol cubierto de campanas. Ya no están colgadas balanceándose sobre el klokkenkerkhof.jpgvacío, ahora yacen inertes sobre el suelo, menos cerca del cielo, más cerca del infierno. Al menos se acabó el vértigo y el mareo. El cementerio de campanas se puede ver desde el helicóptero. «-¿Por qué tocas así este preludio? -Porque estamos en guerra. -¿En guerra con quién, tu estás subnormal?» Angélica se iba a correr con los cascos: “Hoy he corrido 3 passacaglias” “Hoy he corrido 4 passacaglias“. Media el tiempo y el esfuerzo en passacaglias! El passacaglia BWV 582 nos afectó demasiado. Uno no puede escuchar una obra así 300 veces. No debe. De fondo se escucha el pitido de un coche, repite patrones rítmicos entrecortados, insistentemente, me está intentando comunicar alguna cosa, pero el sonido del passacaglia o de la campana todavía resuena en mi cabeza y no logro descifrar el significado el puto pitido. Debería de haberlo grabado, debería de grabar todo lo que escucho, al igual que hacen las compañías que atienden por teléfono que lo graban todo para mejorar su servicio. Mi servicio a mí mismo es una mierda, me distraigo con cualquier cosa, debería de ponerme una queja.

En la segunda guerra mundial Alemania requisaba las campanas para ser transformadas en munición. Los soldados disparando pedazos de campana en el campo de batalla, los sonidos de los disparos sustituyendo a la llamada de los fieles a misa, por la llamada de los hombres contra los hombres. La versión del passacaglia que más me gusta es de Simone Stella, empieza flojito flojito y luego va creciendo hasta que te mete todo el órgano al completo con todos sus tubos por el culo. Aunque la que escuchábamos nosotros es la de Hans Fagius con la fuga seguida y  sus doce con cincuenta y cuatro minutos de duración, que directamente te mete todo el órgano al completo por el culo desde la primera exposición del bajo (un passacaglia se caracteriza por tener un patrón en su bajo que se repite una y otra vez, mientras va cambiando la armonía y la melodía sobre él). Es una de sus piezas más bellas y oceánicas.

Bach es un vicio. Me entrego a él igual que otros hombres se han entregado a la bebida, al tabaco o al pegamento. Sin estar preparado y disfrutando del daño que me hace. Uno no puede escapar de esa música. No puedes dejar de escucharla, y tampoco de tocarla. Es peor que el tabaco. Después de fumarte, perdón, de escucharte dos cajetillas enteras de Bach, te sientes asqueado, tu alma no puede más, estás intoxicado, entonces te dices, uno más, solo uno más y lo dejo. Pero al día siguiente, al igual que ha ocurrido los últimos 20 años, vuelves a caer de nuevo. “Riachuelo mata” debería figurar en discos y partituras.

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El perro de mi madre creyendo en dios


Esa es la roca donde el otro día creí en dios por unos segundos. Hoy parecía que el perro de mi madre buscaba en el horizonte los restos de dios, un poco como cuando busca un hueso o la pista pérdida de una liebre. Aunque bien pensado, los perros ya nos tienen a nosotros para patearlos o para amarlos, así que no necesitan rastro alguno de dios. Pero yo creo que el perro de mi madre se olía que en ese horizonte se apareció el tal dios hace no mucho.

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Moviendo el culo

Ayer escribí a Rodrigo García, ahora director del Centro Dramático Nacional de Montpellier (al que cambió el nombre por “humain trop humain”, el “humano, demasiado humano” de Nietzche). Es grande el cabrón, todos hemos aprendido de él… aunque trata a sus actores como animales, y a los animales como a actores de Rodrigo García. Le conocí la primera vez que salí a un escenario, allá por 1996 en el teatro Pradillo de Madrid,  yo hacía “Esto no es mi cuerpo” con Olga Mesa (como no: en pelotas tocando el violonchelo). Quizá es hora de trabajar desde otro sitio, de dejarse apoyar, de creer en mi trabajo y dejar de boicotearme, hora de renunciar a la precariedad como signo de identidad y como motor de rabia. Hola Rodrigo, soy David voy a producir obra nueva, y me preguntaba si hacéis co-produciones… No sabía si contestaría… Pues a las pocas horas, y más majo que la hostia. Así da gusto. Pero deja su cargo para volver a centrarse en su compañía. Zu spät! :(

Vuelvo a sentir aquella energía bruta que me llevó sin parar arriba y abajo tiempo atrás. Estoy vigilante para no cometer los mismos errores. Espero que estos seis años en la calle me hayan roto la maldita rabia, y pueda al fin trabajar desde el corazón, y no desde la tripa. Vamos a mover el culo para poner esto en marcha. Con todo el amor, con todo el culo.

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Tada de la orquesta Ricardo MALERBA – canta Orlando MEDINA

En youtube bajo el vídeo:

tango cometario.jpg
Ayer domingo fui dichoso otra vez en la milonga. Aquella chica que estaba sentada detrás de unas sillas, finalmente logré invitarla a bailar. Maravillosa! Qué bien bailaba! Se hacía la inalcanzable, pero era pura timidez. Después del primer tango, nos abrazamos para bailar el segundo, y su corazón latía a doscientos por hora como el de un pajarito. Nunca había sentido el latir de un pajarito, …hasta ayer. Tampoco nunca había bailado con un pajarito. De suerte que no nos contamos nuestras vidas, por qué hablan tanto las tías aquí?! Yo solo quiero bailar, no me cuentes milongas! jajajajajaaaa..

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Fantástica fotinchi que me hizo Mau en la sesión que hicimos juntos para el videoclip de Lekuona “mama’s boy” con mi Jero Alvarez. En donde que por cierto, me jodí el puto hombro para toda la eternidad.

 

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Dios

… Ayer leía un librito de Descartes que estaba por ahí. Lo pillé para salir a pasear al perro de mi madre, me senté en una piedra frente a la montaña. El tipo se disponía a demostrarme la existencia de dios; el perro mientras hacía sus cositas y se entretenía olisqueando en los matorrales. Empiezo a leer… todo parecía lógico e irrefutable, era como una progresión armónica en un preludio o una fuga de Bach: cada acorde, cada escala, te va llevando hasta la dominante que resuelve en la tónica. Solo cuando esa tónica está bien asentada y se convierte en una verdad como una casa, solo entonces, se puede modular a otra tonalidad; o componer otro preludio o fuga en el modo menor. Y luego la siguiente tonalidad; así hasta abarcar las 12 notas y sus 24 tonalidades, que fue la forma que tuvo Bach de demostrar la existencia de dios. Pero volvamos al librito (apenas 90 páginas!), Descartes demuestra su propia existencia con el famoso “pienso luego existo,  se queda tan ancho, y de ahí en pocas páginas razona la existencia de dios, y te ensanchas tú. Por un momento dejé el librito, acaricié al perro, miré a la montaña, que para colmo estaba envuelta en una suave neblina coloreada por los últimos rayos del sol, y sentí lo que era creer en dios. Que viene a ser como creer en dios por un rato. Ahora lo recuerdo y no siento lo mismo, pero en aquel momento creí en dios por unos pocos segundos, como el que logra subirse a un cable y mantener el equilibrio por un instante, o girar un balón sobre el dedo, o girar una peonza sobre la mano. Fue maravilloso. Ojalá creyera en dios. Pero desde pequeño solo me ha parecido un mal cuento de brujas, y cuando he estado muy mal, me ha consolado más la idea de poder matarme, que la de que haya una vida eterna. Si Bach no puede convencerme de la existencia de dios, cómo va a poder Descartes!! Yo creo que solo un chocho tiene ese poder. Pero aún no ha llegado ese chocho. Mandámeloooooo

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Ortega y el amor

Ortega y Gasset habla de la capacidad para enamorarse como un talento:

“El amor es un hecho poco recuente y un sentimiento que sólo ciertas almas pueden llegar a sentir; en rigor, es un talento específico que algunos seres poseen, el cual se da de ordinario unido a los otros talentos, pero puede ocurrir aislado y sin ellos. […] No se enamora cualquiera, ni de cualquiera se enamora el capaz.”

Y dedica un maravilloso párrafo a los maniáticos como yo:

“La pasión es un estado patológico que implica defectuosidad de un alma. La persona fácil al mecanismo de la obsesión, o de estructura muy simple y ruda, convertirá en “pasión”, es decir, en manía, todo germen de sentimiento que en ella caiga. […] Según se es, así se ama. […] En nada como en nuestra preferencia erótica se declara nuestro más íntimo carácter.”

Mi problema, querido Ortega, es que careciendo del talento para enamorarme, he necesitado un sucedáneo que proporcionara a mi alma iguales calambres. Lo malo de mi patología, es que esas manías obsesivas disfrazadas de enamoramiento me duran para siempre.

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Cadenza

Una cadenza, es cuando el solista toca totalmente solo, desarrollando hasta el límite el tema principal de la pieza. Desde el barroco, en todo concierto para orquesta y solista, el compositor, o bien dejaba una parte para que el solista improvisara o compusiera su propia cadenza, o bien la componía él mismo (normalmente con la ayuda de un solista a quien solía dedicar el concierto) desafiando las posibilidades del instrumento. Todo lo que ocurre en esa maravillosa cadenza del concierto de Ligeti está escrito. Igual en el concierto de Shostakovich. Esa cadenza la escribió con Rostropovich. Son unas de las páginas más brutales y difíciles de toda la literatura para violonchelo. Hace 3 años vi a una violonchelista que se quedó en blanco en medio de la cadenza, con mil personas sentadas frente a ella y ochenta músicos a sus espaldas. El puto infierno de un concertista. Esa cadenza–attacca es una lucha a vida o muerte con el instrumento y el sentido de la música misma. Aquí está la Han-Na Chang cuando todavía era una chavala, en una de las interpretaciones más atómicas, orgiásticas y épicas. Puro rock&roll

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:D

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Madrid

Madrid está preciosa, a casi 20 grados Celsius los olores aletargados bajo el frío del invierno despertaban eufóricos en mis narices; evocando imágenes, sensaciones y recuerdos que creía sepultados bajo la pereza que me da esta ciudad provinciana y superficial. En plena historia de amor con Berlín, de Madrid ni me acuerdo. Pero andando por sus calles la vida se presentaba a través de mis fosas nasales con toda su extrañeza e intensidad, sin que pudiera a penas entender una pequeña parte de todo lo que en mí evocaba, pero abrazándolo como quien se encuentra por sorpresa a un amigo de la infancia muy querido al que perdiste la pista y cuyo nombre de repente no eres capaz de recordar. Cuanto más largo sea el abrazo, más tiempo tendrás para que su nombre te vuelva a la memoria… seguro que te vuelve. Seguro. Espera. Coño, qué mulludito está el plumas que lleva. Pero nada… en ese lapso interminable que dura el abrazo, otros nombres, otras personas y situaciones igualmente intensas, pero que no puedes relacionar en absoluto con esa persona, vienen a tu cabeza y entonces ya estás abrazando no solo a ese amigo de la infancia cuyo nombre no recuerdas, sino también a todas esas otras personas y situaciones que nada tienen que ver con él, pero que se han vuelto tan presentes que han hecho que le abraces hasta dejarle sin respiración. Tu amigo entonces ya no es más esa persona de tu infancia sin nombre. Tu amigo se ha convertido en un recipiente mullidito que contiene una ciudad entera: la ciudad en la que follaste por primera vez, en la que te cogiste tu primer coma etílico, en la que aprendiste a patinar o a robar motos. Tu amigo hace un ademán y te separa, reclama volver a ser dueño de su espacio vital y dejar de ser una puta ciudad entera, y es entonces cuando su nombre te viene a la memoria de sopetón. Miras intermitentemente a su ojo izquierdo y a su ojo derecho todo lo rápido que puedes (es imposible mirar a ambos ojos a la vez, todos lo sabemos), los músculos de tu boca se tensan, estás a punto de nombrarlo… pero de repente decides que no quieres pronunciar su nombre, que es mejor no decir nada, y ves que él piensa lo mismo, que él también entiende que es mejor no darse los teléfonos ni el Facebook ni las buenas tardes qué tal va la vida. Un fuerte apretón de manos y cada uno sigue su camino sin culpabilidad ni remordimientos ni temor a lo innombrable.

Madrid, qué guapa que estás, qué bonita y qué rica.

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