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http://www.jotdown.es/2017/08/contra-jesucristo/

Lecturas de domingo mañana en Berlín escuchando la Flauta mágica bien bajito y con el maniquí que me encontré ayer despiezado por toda la habitación. 

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waterproof

Cómpralo joder! https://eccecello.bandcamp.com/album/waterproof

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Lutero (hay que leer esto)

https://internacional.elpais.com/internacional/2017/07/21/actualidad/1500642089_505462.html

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Stegreif Orchester!


No lo puedo de creer. Fue hace casi dos años cuando Juri de Marco se acercó, después de estar sentado escuchando durante una hora mientras tocaba bajo el puente de Kottbussertor; el sitio más ruidoso, caótico y sucio de Berlín. Hey hey, tenemos que hablar, voy a montar una orquesta y quiero que estés. Pero nunca he tocado en una orquesta. No importa, irá bien. Pero no sé casi leer música. Da igual. Pero no sé hablar Alemán! Empezamos la semana que viene.  
Después de 6 años centrado exclusivamente en ecce cello, pensé que ya era hora de abrirse un poquito, ademas tocar con músicos clásicos siempre me había parecido imposible. Tocamos dos conciertos y funcionó muy bien, pero pensé que sería un proyectillo y ya está. 
Y aquí estoy dos años más tarde viajando en un autobús con la muchachada más talentuda de los conservatorios alemanes, después de unos cuantos proyectos juntos (concierto con Angela Merkel incluido) y teniendo por delante una fecha para abril próximo en el gran hall de Konzerthaus de Berlín. Qué cojones. Estos chavales no tienen límites. 
Mi compañera de atril tiene 20 años. Cuando ella nació, yo ya estaba tocando en pelotas mi violonchelo en los escenarios patrios desde hacía un par de años y me había metido las 12 uvas de fin de año por el culo frente a un teatro (alternativo) lleno. A pesar de lo cual, he aprendido a ser uno más. Y acepto sus notas e indicaciones, sin recordarle que podría ser su padre, ni darle las uvas. 
Y todo se mueve gracias a este chaval de 24 primaveras, que te da la confianza para ser lo que puedes llegar a ser (no sólo lo que eres), y que ha sido capaz de crear un concepto libre de egos pero donde cada individuo tiene un lugar para expresarse y desarrollarse. Lo estoy aprendiendo: ser parte de algo más grande que tú te hace sentir grande. 
En Stegreif —”the improvising symphony orquesta”—, hay pequeños grupos de trabajo que van organizando todo (financiación, repertorio, social media y mercadotecnia, distribución …) y también se toca sin director ni partitura, y los ensayos son dirigidos cada vez por un miembro diferente del grupo. Y no sé cómo, pero funciona bien y esto crece exponencialmente. Joder, estamos hablando de mover 30 personas cada concierto! 
Ole por estos chavales, estoy encantado y feliz de formar parte de esto, para un semi-viejarras terrorista amateur como yo, esto es bonito de cojones. Larga vida a Stegreif Orchester!

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Viernes. Eran casi las 3 am

Después de bailar durante cinco horas con mi actual compañera, no podía más. Había ya liquidado y devorado mi organismo todas sus reservas de dopamina, oxitocina, adrenalina, serotonina y endorfinas. Mi torrente sanguíneo debía semejarse a un sistema de alcantarillado Carioca tras una noche de carnaval. Una hora antes habíamos llegado juntos a un estado de estasis molecular y quasi religioso del que eran misa las letras lloronas de los tangos y credo nuestro abrazo y nuestros ochos y quebradas y ganchos y giros. Como en un ejercicio de antagonismo elástico, cuanto más triste era la música, más alegres y dichosos nos encontrábamos los dos. Egoístas y antisociales nos habíamos negado a bailar con nadie más en toda la noche. De forma pública y notoria rompíamos esa regla no escrita del tango, y negábamos a los demás bailarines el acceso a nuestra dicha, pero sin dejar de exhibirla y proclamarla a voz en grito.  

Pero yo de repente estaba acabado, me dolían los pies y una rodilla a penas me dejaba caminar. Por no mencionar mi incapacidad absoluta para conectar con la música en ese estado de ánimo. Caí rendido en un sofá apartado y ella se sentó paciente a mi lado. Nos podemos ir si quieres. No hace falta bailar más. No tienes por qué sufrir David. ¿Quieres algo de beber? Es cierto. No puedo casi andar. Estoy destruido. No, no quiero nada de beber. Gracias. Soy una sombra de lo que fui dos horas atrás. No seas dramático. Pero es que lo paso mal. Cálmate. Pareces un niño. 

Y así, con ella acompañándome y perdonándome, lo volvimos a intentar. Hicimos dos o tres intentos fallidos y patéticos. Decidimos irnos. Pero antes de quitarme los zapatos, volví a escuchar la música (la música David!! La música! Qué maravillosa es esa música!) Quizá podíamos bailar uno más y nos vamos. Alguna glándula quedaría por estrujar en un recóndito lugar del cerebro. 

La pista se había quedado semivacia. A esas horas solo quedan los hardcore y algún descerebrado. El ambiente es como de película analógica con sonido mono y luz technicolor. Los mejores bailarines hacen suya la pista, y quizá dos o tres parejas como nosotros tratan de volver a derretir las nieves del Kilimanjaro con sus cuerpos sudorosos y abatidos. Pocas ciudades tienen milongas que cierren tan tarde. Es precioso quedarse hasta esas horas.

Y entonces sucedió. Por supuesto ya no podíamos bailar ágiles como al principio de la noche, y quizá precisamente por eso, porque estás físicamente derrotado y tu cuerpo se ha rendido por completo, llegas a un lugar más allá del bien y del mal. Y no estoy exagerando nada de nada. Cero. Nunca había bailado con nadie de esa forma. A pesar de pasarnos abrazados horas y horas cinco días a la semana, tampoco nunca nos habíamos abrazado así. Dejé de hacer pasos y giros complicados y me limité a caminar, pisando en el tiempo fuerte de la música, avanzando por la pista en sentido contrario a las agujas del reloj como un animal sagrado y pacífico. Al final de cada tango nos mirábamos con una sonrisa que nos partía la cara en dos mitades desiguales. No decíamos una sola palabra. Estábamos totalmente colocados de nuevo (puta ONU, puto frío Alemán, puta crisis de refugiados, putos cuarenta y puta falta de amor). La rodilla me dejó de doler por completo. A fuera el cielo comenzaba a clarear (en Berlín a las tres y media ya amanece en verano) Es extrañamente bello ver amanecer mientras bailas tango. 

Y entonces lo oyes, como la campana que marca el fin del combate justo un instante antes de que te hagan K.O. y te causen un traumatismo craneoencefálico con pérdida de masa gris. El dj grita “última tandaaaaa”, y te sumerges de cabeza por última vez en el abrazo (como un náufrago que se agarra a un pedazo de madera que flota o un soldado que se tira sobre una granada para salvar a un grupo de civiles que pasa cerca), pero lo haces con fuerzas nuevas y un renovado espíritu purificado y en total calma. Y durante esos últimos cuatro o cinco tangos ya no bailas para ti, ni para ella, ni contra el mundo y su mediocridad. Simplemente participas con asombro como testigo silencioso y móvil de un ritual de amor en el que todo tú eres herramienta y símbolo y ceremonia.

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Esto es enfermizo,

me para la Polizei por no llevar luz en la bici. 4 am, tampoco llevo documentación. Así que me preguntan, y les digo que vengo de bailar tango. Ponen cara de póker, y me dice que claro, que a estas horas de bailar tango tu tía. Entonces le he tenido que enseñar mis zapatos de baile. Y me han dejado ir.

Vengo ver morir estrellas y de ver cómo nacen otras señor guardia, de robarle minutos a la muerte y de dar esquinazo a la locura y la soledad. He disfrazado mi ansiedad de bailarín, y le he asfixiado en el pecho de mi compañera, abrazándola incluso cuando la música ya había parado. Ella y yo hemos tenido una conversación sobre todo esto, y hemos pensado que tenemos que relajarnos un poco, sabe? Es como una enfernedad. Y yo no llevo bien que baile con otros, cada minuto que no bailo con ella, es un minuto que la muerte me roba. Se lo he dicho tal cual pero formulado al revés:”Cada minuto que bailo contigo es un minuto que le le robo a la muerte”, y le ha debido de parecer bien, porque no ha dicho nada. No sé cómo me aguanta estás cosas. Ah sí! Por la enfermedad. Ella también la tiene. Pero cuando le he gastado la broma machista esa… entonces le ha cambiado la cara. Sabe agente? Yo soy machista, fascista y racista. Quiero decir… no lo reivindico, ni lo defiendo ni mucho menos estoy orgulloso de ello. Pero así es la sociedad en la que me he criado, y no voy a negarlo o a disimular. He tratado de educarme y convatirlo leyendo, con el teatro también, y sobretodo con la música. Esa ha sido mi mejor escuela para ser mejor persona, para dejar de ser un mierda. Ah, también llevo un asesino dentro, lo sé desde que soy pequeño, pero eso mejor no se lo cuento a usted, por su profesión más que nada. El caso es que de vez en cuando doy voz a estas partes de mi, en medio de una reunión, o de un baile, …por eso que siempre he sido un poco asocial … normalmente esas cosas no se dicen … se piensan, se sienten, incluso se hacen, pero decirlas no. Y yo soy un bocazas que no vea señor polizei, menuda lié las navidades de hace dos años en mi país… soy lo peor. Lo admito. He intentado recluirme en soledad, pero a veces se me escapo. El tango es un escape, entiende? Una forma de salir de mi y relacionarme con el mundo, especialmente con el mundo de las mujeres, a las que adoro (sobretodo si son jóvenes, bellas, inteligentes y bailan como dios). Pero ya le estoy contando demasiadas cosas, que luego vienen los de los periódicos y años después recortan cosas de aquí y allí y parece uno un lunático. Y yo soy solo un enfermo: ya sabe usted que no le miento; ha visto usted mis zapatos de tango. No le entretengo más. Por cierto, sabe usted bailar a D’Arienzo?? Difícil de cojones, Oder?

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Desde mi habitación en Berlín, “ring this guy”

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La canción más triste del mundo (otra vez)

Muy fuerte. Después de dos años, volver a ser in vitado al “Saddest song in the world contest” en el Volksbühne de Berlín, otra vez una semana componiendo en casa, y otra vez el público que elige esa canción como la más triste del mundo. Qué alegría de tristeza coño. Gracias Berlín!! Y gracias sobre todo a mi grande Maureen Lopez Lembo, que me grabó ese mensaje haciendo de tripas corazón, y sé por mucha gente, que ese final les partió el corazón y decantó su triste voto final.

Una canción que habla de ese mensaje que todos esperamos con ansiedad y que nunca llega, pero que está creada usando esos sonidos y esos tonos que nos anuncian la llegada de un mensaje, un mail o una llamada… soniditos y vibraciones que nos revuelven las tripas y que nos tienen esclavizados. Los malditos smartphones! Lo juro, yo lo llevo fatal. Estoy absolutamente enganchado y sometido. Lo admito.

La canción se puede descargar!

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El tango es asqueroso, 

me lo decía ayer un tipo, y lo admito. Repelente es el apelativo que se le ajusta como un guante. Grimosa demostración de una chulería que en su contención es pretenciosa y de una falsa modestia angustiosa. Para el que no está dentro del tango, todo ese código morse formado a base de pasitos con el que la pareja de bailarines se comunica, no deja de ser una estupidez incomprensible construida como una fortaleza para dejarle fuera. Acceder a esa comunidad elitista y especializada —el club del abrazo— es un duro camino que deja atrás a muchas víctimas. Uno puede verlas, cojas, casi tullidas, tratando de bailar en las milongas, sin entender por qué se pasan sentados toda la noche, sin aceptar que su pronunciación del vocabulario del tango, es solo un balbuceo, tortura insufrible e insultante para el bailarín o bailarina que domina su gramática. Y luego está el típico estirao que baila de la hostia, con su perilla recortada y sus pantalones de campana… diossssss!!!

Por supuesto, hay otra dimensión. La que vivimos los enfermos de tango, los que estamos dentro y buscamos la perfección del abrazo, la pureza de cada paso, la comunicación honesta y vulnerable con el otro bailarín. Inventar juntos coreografía contra la muerte, la vejez y la soledad; improvisando al ritmo de esa música muerta, llorona y antigua, con ese monstruo triste de cuatro piernas en el que nos convertimos al abrazarnos. Buscamos como yonkis ese tango que nos reviente la cabeza y nos cure el corazón, y solo nosotros sabemos lo que es esta enfermedad. Nos matamos a clases, y sufrimos dolores y decepciones y quebrantos por bailar como se debe. Nos enamoramos. Nos aislamos del resto del mundo. Renunciamos a otra vida social. Entonces es muy difícil bailar con alguien que no esté pasando por eso, y que no lo viva así. Yo diría: insoportable. 

Supongo que también debe haber otra dimensión más lúdica y ligera del tango. Rollo ir a bailar un poco y charlar y tomar algo… pero no me cabe en la cabeza. 

Ah! Ayer volví a ganar “La canción más triste del mundo” en el Volksbühne de Berlin! Cómo puede ser???? Joder joder joder!! Qué de alegrías me trae mi tristeza. Gracias mi Mau por tu colaboración!! …pero esto se merece un post a parte coño. 

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Gubaidulina 

http://elpaissemanal.elpais.com/confidencias/sofia-gubaidulina-compositora/?por=mosaico
Maravilloso artículo. Junto con Pärt, son dos de los pocos grandes que quedan vivos. Recuerdo hace 10 años en un concierto homenaje en Madrid, que salió a tocar el aquófono toda pequeñita y tímida. El puto aquófono y la puta Gubaidulina. 

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Estaba en casa tan tranquilo. Cené algo. Pensaba en irme a dormir. Pero y si fuera la última noche que bailo tango? Quiero decir… uno nunca sabe. Y estoy en Berlín, la puta ciudad del tango. Así que me he cogido mis zapatos, y a pesar de la lluvia y de la modorra, me he decidido y me voy  a la milonga más bonita de todas. A ver qué va a pasar aquí. 

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Lo que tenga que pasar, pasará. Yo lo que no puedo hacer es quedarme sin ir a bailar tango. 

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Tutting

Cosas maravillosas que me enseña mi Mau. 

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Se me olvidó nuestro 20 aniversario

Hace un año fue el 20 aniversario de la primera vez que salí a un escenario! Fue en 1996 en Madrid con Olga Mesa, yo salía en pelotas (con calcetines) a tocar mi violonchelo. No llevaba mucho tocando, y fue una experiencia brutal salir durante dos semanas con Olga a escena, que me cuidó tanto y con la que pasé tantos buenos momentos. Cuanta ropa ha caído desde entonces! Mi querida Olga!! Gracias por aquella oportunidad tan maravillosa!! Fue precioso estrenarme en escena a tu lado, y tocar, tocar!! Te mando mil besos!
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Hace poco he conocido a una mujer sin miedo, cuyo único temor (y eso le hace aún más grande) es hacer daño a alguien por accidente. Mandemos el miedo al carajo. También he pensado que este blog es una completa mierda. Lo que he estado haciendo en general a nivel de proyección pública es una moña narcisista y grimosa. Me he planteado seriamente hacer desaparecer todo esto. 

Antes de ayer volví a tocar a la calle. Estoy sin blanca. Día 20 y aún no sé cómo pagaré el mes que viene. La calle no funciona como antes, 15€ en 3 horas! Antes me sacaba 80€ o 100€ o 200€. Vamos no me jodas. Que alguien me lo explique: cuanto mejor toco, cuanto mejor es lo que hago. Menos gano. Ah claro. Es una señal: que dejes la calle David. Además mi cuerpo ya no aguanta tanta tralla. No puedo tocar tantas horas sin hacerme daño. Tengo miedo. Qué haré? Cómo seguiré adelante? De dónde sacaré la fuerza y la pasta? Me voy haciendo mayor, y ya no puedo seguir con la rabia como combustible. Mi cuerpo no aguanta. 

Es curioso acabar de recibir una invitación para formar parte de una de las bienales más importantes de la música clásica, mi puto Everest profesional, y estar a la semana siguiente en lo más bajo. Joder, solo pido tener para aguacates y para mis clases de tango. 

Pero es que no quiero venderme. Pero tendré que hacerlo. Mi madre hace poco: David; los artistas que no trabajaban para los ricos se suicidan o son unos muertos de hambre. 

Cuánto tiempo aguantaré sin venderme? Y si me vendiera un poquito, pero muy muy caro? 
Me va a ir bien. Lo sé. Lo sé. Algún día veré estos años en la distancia con cariño y añoranza. Disfruta coño! 

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Aaaahhhhhh

Ocurrió! Ocurioooo!! Ayer toqué en el Volksbühne. Pinché de público. A pesar de haber estado un mes pegando carteles por media ciudad (trabajo que me obsesiona pero que odio). Pero al fin ocurrió. Al terminar el concierto se me acercó un tipo enorme, “hola David, te hemos estado siguiendo, soy el director de tal, y he cogido un avión para venir a verte. Me ha encantado.” :D Aahhahahahah!!!! Joder, joder!!! Una de las citas más potentes del mundo de música clásica. El puto Yo Yo Ma ha tocado ahí! Jordi Savall presentará su nuevo proyecto el año próximo. Y si todo va bien yo también estaré con mi violonchelo. Mi puto sueño. Brutal. Hoy he tomado un café con él y todo parecía tan normal… Queremos que hagas esto, y esto otro, y esto para el cierre. Qué bien que le eché morro y les escribí hace tres años. Con dos cojones. Pero nunca me imaginé… Yo que llevo tocando en la calle seis putos/bellos años. Olé!! Hay que soñar en voz alta coño, en voz alta! Aunque se esté en lo más bajo. 

Mierda, el Pictoplasma me persigue

Mierda, el Pictoplasma me persigue, y su cartel es más grande que el mío

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Allá voy Volksbühne!

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