piezón

creo que estos “actos sin importancia” son la pieza con la que más lejos he ido. no es coña; fácil de producir, no tiene nada que ver con el arte pero sí con el individuo y su posición respecto a lo colectivo, la convocatoria prescinde de cualquier engorroso trámite y sobre todo se me ocurren mil formas en las que el espectador se puede relacionar con la pieza:

a solas. en grupo. en secreto. o anunciándolo por sus propios medios… puede ver un instante o el acto entero (que puede tener lugar en la calle, en los baños del corteinglés o en el museo del prado).  pudiendo invadir cómodamente y sin pudor el “espacio escénico”. sin estar seguro una vez allí quienes de todos los que pasan son también espectadores o simples transeúntes (o transeúntes transformados en espectadores sin saberlo). o alguien quizá podría documentarlo (aquí no está “prohibido realizar una grabación del espectáculo” porque no hay tal cosa!). al anunciarse  con antelación lo que se va a hacer y dónde se va a hacer algún gracioso podría estar haciendo lo mismo antes de que yo llegara (no me gustaría!) o ponerse a hacerlo a la vez en un acto simpático.

por otro lado pienso en las variantes que puede tener la ejecución. podría poner a otras 10 personas a realizar ese mismo acto sin importancia a la vez en diferentes lugares. o realizar uno de esos actos de 1 minuto 20 veces en un día, o uno solo de 15 horas de duración… anunciándolo con 2 meses o tan solo con unas horas de antelación…

y todo sin mediar ni depender de ninguna clase de poder ni institución. precioso… solo espero que nadie se me ponga a charlar durante/después de algún acto, tipo: “hola david… bla, bla, bla”. joder, me daría algo. pero bueno, en peores me las he visto.

durante la media hora de que duró esta vez pensé mucho en los ojos de angélica. angélica tiene unos ojos preciooooosssosssss. la verdad. también se me cruzó por delante laura kumin (!! programadora de danza) y una actriz que trabajó con carlos fernández. casualidad? …yo tampoco puedo saberlo.

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