el coñito de la novena

la reina sofía entró y ocupó su sitio. aplausos. el concierto comienza… excepto el principio y el tercer movimiento todos esperamos amodorrados que llegue el “coñito” de la sinfonía, el magnífico adagio final. pero aguantamos la chapa de este pivón porque sabemos nos abrirá sus piernas y su coñito nos sumirá en el gran silencio del hombre blanco.