apuntes I “el rey de los cortacuellos”

apuntes I (sigo sin título. me queda menos de una semana)

el hombre depreda al hombre, quién tiene algo que objetar? (tan solo aquellos que defiendan su negocio – salvadores de almas ajenas y vendedores de electrodomésticos modernísimos – o los humanistas devotos de rosseau). yo tan solo objeto cuando el hombre depreda aquello que no sea el propio hombre, pues parece justo que el hombre acabe con el hombre. ya que tanto le gusta acabar cosas que se acabe a sí mismo, como dice mi futuro amigo, novio, criado o lo que él quiera que sea para él fernando vallejo.

petar brzica (croacia 1917) alias “pero” fue estudiante becado en una escuela franciscana. después pasó un tiempo estudiando derecho en la universidad (de la misma manera que los encargados de realizar demoliciones de edificios tienen que estudiar ingeniería y poseer nociones de arquitectura). luego de formarse como se forma un hombre – espiritual e intelectualmente – ocupó su lugar en la historia, siendo recordado por ganar el concurso que hizo con sus tres amigos sipka, ante y mile para ver quién mataba a más hombres prisioneros de una sola tacada. Para ser más eficientes utilizaban un cuchillo especial diseñado para matar lo más rápido posible con el menor esfuerzo y fatiga posibles llamado srbosjek, literalmente “cortaserbios” (igual que a determinados cuchillos se les llaman cuchillo jamonero, o cuchillo trinchador de pollos, cuchillo patatero, cuchillo de pan, etc.). al parecer “pero” ganó el concurso matando a 1.360 en pocas horas. su amigo mile llevaba ventaja con 1.100 hasta que un viejo campesino le tuvo que distraer. éste es el relato que hizo mile de aquel concurso de hombres demostrándose quién era más hombre acabando con otros hombres:

El franciscano Pero Brzica, Ante Zrinusic, Sipka y yo apostamos para ver quién mataría más prisioneros en una noche. La matanza comenzó y después de una hora yo había matado a muchos más que ellos. Me sentía en el séptimo cielo. Nunca había sentido tal éxtasis en mi vida, después de un par de horas había logrado matar a 1.100 personas mientras los otros pudieron matar entre 300 y 400 cada uno. Y después, cuando estaba experimentando mi más grandioso éxtasis, noté a un viejo campesino parado mirándome con tranquilidad mientras mataba a mis víctimas y a ellos mientras morían con el más grande dolor. Esa mirada me impactó en medio de mi más grandioso éxtasis y de pronto me congelé y por un tiempo no me pude mover. Después me acerqué a él y descubrí que era del pueblo de Klepci cerca de Capljina y que su familia había sido asesinada y enviado a Jasenovac después de haber trabajado en el bosque. Me hablaba con una incomprensible paz que me afectaba más que los desgarradores gritos a mi alrededor. De pronto sentí la necesidad de destruir su paz mediante la tortura y así mediante su sufrimiento poder yo restaurar mi estado de éxtasis para poder continuar con el placer de infligir dolor.
Lo señalé y le hice sentar conmigo en un tronco. Le ordené gritar: ‘¡Viva poglavnik [caudillo] Pavelic!’, o te corto una oreja. Vukasin no habló. Le arranqué una oreja. No dijo una palabra. Le dije otra vez que gritara ‘¡Viva Pavelic!’ o te arranco la otra oreja. Le arranqué la otra oreja. Grita: ‘¡Viva Pavelic!’, o te arranco tu nariz. Y cuando le ordené por cuarta vez gritar ‘¡Viva Pavelic!’ y lo amenacé con arrancarle el corazón con mi cuchillo, me miró y en su dolor y agonía me dijo: ‘¡Haga su trabajo, criatura!’ Esas palabras me confundieron, me congeló, y le arranqué los ojos, le arranqué el corazón, le corté la garganta de oreja a oreja y lo tiré al pozo. Pero algo se rompió dentro de mí y no pude matar más durante toda esa noche.
El franciscano Pero Brzica me ganó la apuesta porque había matado a 1.360 prisioneros y yo pagué sin decir una palabra.
Mile Friganovic

supongo que este relato es verídico y no inventado (por los que que se dedican al negocio de la compra/venta de holocaustos), no tengo forma de saberlo. obsérvese el paradójico apodo de su querido amigo de correrías y vencedor del concurso, “pero”. parece bautizado a posta por el mismísimo rosseau, quien después de afirmar sin despeinarse que “el hombre es bueno por naturaleza” pone a este hombre el nombre de “pero” con la esperanza de que pensemos que es una excepción a su regla. vamos, no me jodas abandonador de hijos propios y educador de los ajenos. el hambre del hombre devorará al propio hombre.

“pero” obtuvo como premio por ganar el concurso un reloj de oro, unos cubiertos de plata, un lechón asado, vino y el título de “rey (…)”.

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