dios mio

mi recuerdo de dios es plácido. nunca tuve que aguantar a ningún cura loco ni ir a la iglesia. mi madre rezaba con nosotros todas las noches. era como un cuento antes de dormir, en penumbra, su voz suave mientras acariciaba con una mano el pelo de mi hermano y con la otra mi antebrazo. dábamos las gracias por lo que teníamos, yo pedía por todos los niños de etiopía, y hablaba con el ángel de la guarda. así que en algún lugar de la configuración de mi cabeza existe la posibilidad de dios, del rezo como solicitud, del agradecimiento por lo que me ha sido dado, de la concentración para pedir por los que quiero y por mí mismo. pero he desalojado de ese hueco la baga idea de “dios”, y he puesto en su lugar una nada que sopla fuerte en mi oreja, y me mantiene despierto e incansable. a veces echo de menos a dios, claro, y más de una vez me he pillado juntando las manos y musitando. pero ya se sabe… ni una caladilla! porque vuelves a fumar fijo, ni cigarrilos eléctricos ni parches de nicotina. una vez que te liberas de dios, no quieres volver a verlo ni en pintura. solo de olerlo te da asco. a dios no hay que darle ni una oportunidad. viejos hábitos de humo y ceniza. mi forma de rezar es tocar música! gracias a la música me libro de dios. in bach we trust maderfaquers

Acerca de david fernández

Bwv 582
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