vendo mi casa

vendo mi casa. quieres una buhardillita preciosa en carabanchel? la casa en la que el artista de variedades david fernández aprendió a tocar el violonchelo él solito, y donde fue abandonado por el amor de su vida, y se vio sumido en largos y penosos años de depresión y autoconocimiento onanista. la casa en la que descansaba su cuerpo maltratado por 6 horas de ballet diarias. la casa en la que más tarde fue amado por primera vez por una mujer llamada gretel, y en la que soñó ser el hombre que es hoy. la casa desde la que se cayó el gato julien, muriendo tras dos largos y penosos días de abandono en la calle porque su hombre estaba deprimido mi quelojugando a la playstation y no bajó a echar un vistazo. la casa con las ventanas desde las cuales un david de 18 añitos miraba ora al tremendo cielo de madrid (algún día haría algo grande), ora al suelo 5 plantas más abajo (sus tendones desparramados por la acera, sus sesos salpicando los coches aparcados, el sonido de sus huesos al partirse contra el adoquinado (sonido amortiguado por la humedad y densidad de su carne todavía tensa en el momento del impacto), el murmullo quejumbroso de las amas de casa horrorizadas por la escena, el sonido de las sirenas…). la casa en la que tanto lloró (“…tenía que mantener a toda costa mi llanto (propagarlo) como excusa y prueba de mi amor”) y en la que tantos spaguetis comió, tantos, que si los juntáramos todos e hiciéramos un solo spaguetti, llegaría desde madrid hasta valencia. la casa en la que escuchó por primera vez con atención y miedo a bach, en aquel equipo de mierda que se había dejado su tío. En la que leyó por primera vez en serio un libro (la revelión de las masas de ortega y gasset) y en la cual se leyó en una sola noche “el amor en los tiempos del cólera”, ese libro tan ñoño y lleno de tantísimos nombres redichos e imposibles de recordar. la casa en la que aprendió a estar solo porque no le quedaban más cojones, y en la que se enfrentó a todos sus miedos y fue vencido por ellos.

a la mierda. estoy hasta el gorro de carabanchel. con suerte pago la hipoteca y me quedan 8 ó 10 mil euracos que invertiré en salir del ostracismo, el mercado negro y el underground en que me hallo. me la compré hace 12 años cuando me iba bien y trabajaba como actor (esa profesión vergonzosa en la que uno es prostituta de otros artistas o vendes cualquier producto que te pongan), hacía buenas producciones de teatro, vivía allí hace años y me la dejaron barata. tiré todas las paredes para escuchar música como un señor, y me hice la casita de mis sueños (elegí y compré yo mismo desde los rodapiés, hasta el tipo de enchufe y el color de los manguitos del wc). se acabó aquella buhardilla apestosa de artistilla de pacotilla. tuve suerte, era barata y pequeñita. no me pillé mucho los huevos con la crisis. la he puesto mona y he hecho unas buenas fotetes. si tengo suerte y la vendo, os invito a unos chupitos.