mi maestro

ladislav fue portero de discoteca en muchos antros de berlin, fueron 5 duros años en los que mandó a la mierda el violonchelo. no tocó ni un puto día. desde niño había sido un fuera de serie. no se escuchan violonchelistas como él así como así. ordeña cada nota de las ubres rácanas esas cuatro cuerdas, hasta dejarlas tiritando. ladislav se ha sacudido 4 tíos de encima él solo, es un virtuoso de violonchelo. con manos de plomo y lana. ladis daría un brazo por mi, y eso es bonito.

le conocí hace 5 años en en madrid, en la calle. hoy hemos tenido un día de clase intenso. casi tres horas de lucha para descifrar mis tensiones y ensanchar mis estrechos límites. es duro tomar clase con él. es duro llevar 20 años tocando el violonchelo, y seguir sin saber lo básico, tener que seguir aprendiendo como un niño. aún confío que algún día aprenderé a tocar el violonchelo, a hacer un vibrato lindo y ancho, generoso. como los guantazos que repartía ladis a mansalva. con los puños cerrados, él tocaría aún 100 veces mejor que yo. si aquellos borrachos supieran que de esas manos sale un prokofiev o un dvorak tan sublime, pondrían con gusto sus caras, para recibir su mandoble y dañar lo menos posible la fisionomía de sus metatarsos.

gracias ladis por creer en mi. siempre quise ser amigo de un portero de discoteca que tocara a prokofiev como dios.

Acerca de david fernández

Bwv 582
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