los diletantes nos enamoramos de verdad

al fin aprendí a tocar al clave la livri de rameau. es la pieza que me hizo enamorarme del clave, por la cual empecé a tocar. mi vicio. peor que el tabaco. la ponía angélica en perro muerto, paraba la obra, abría sus brazos y su pecho, y disparaba la música. la música clásica siempre ha sido para mi como un disparo a la sien de lo posible. el barroco y la música antigua como un coche bomba cuatro por cuatro dieciséis. no me da ninguna paz la música, relajante la música clásica? …pues a mi me pone terrorista que te cagas.

para un cateto como yo, que nunca tomó una puta clase de piano, abordar y aprender esas piecitas musicales tan bellas y tan tristes, es como para un viejo feo y triste, que está sentado en un parque viéndolas pasar (a las chicas, y a las vidas…) poder sentar sobre sus piernas a la más bella y frugal, y convencerla con sus torpes juegos de manos, de que pase un par de días con él en su casa. sin comida ni agua. sexo puro.

quizá porque nunca nadie me explicó ni me hizo estudiar esa música, la amo más y mejor que los profesionales.

al mismo tiempo empecé a aprenderme gavotte et doubles, también de rameau. rameau aún más triste que rameau mismo. tristísima pieza. pero el otro día escuché a un pianista en un ensayo tocar la sarabanda de la suite inglesa n2 de j.s.bach… era como estar con la chica más guapa del parque, convenciéndola… y ver pasar otra más guapa aún, más brutal (más triste). así que llevo un tres días con sarabanda. abriendo de piernas a sarabanda, llenándola de babas y acurrucándome en sus ingles de sarabanda. follándomela como un viejo al que le quedan pocos días. pocas sarabandas.

Acerca de david fernández

Bwv 582
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