Querida Madrid

Me la pelas. Nací en tu calle Alcalá, me traumaticé como adolescente en tu Alameda de Osuna, viví la gran depresión de mi vida y me hice un adulto en aquella buhardilla de Carabanchel, y luego fui el tío más feliz del mundo en el barrio de las Letras. Pero nunca he estado enamorado de ti. Aún así hoy puede ser un gran día, y que te sacudas la caspa que asola tus sienes desde hace… 20 años? Te sueltes la melena de una vez! Desde la distancia y sin poder ejercer el voto, te deseo una buena sacudida. Cruzo los dedos. Porque no me la pela tanto.