Mierda de España, viva Zapata!

Me avergüenzo de mi país, de nuestros medios de comunicación, de nuestra incultura. He tenido amigos negros, novias negras, me he morreado con tíos, he trabajado con travestis… Pero soy racista, soy homófobo y soy machista. No lo estoy reivindicando, ni estoy orgulloso de ello: es una característica adquirida, una enfermedad; así es mi sociedad y así soy yo. Admitirlo es un primer paso para la cura. Soy un hombre blanco de clase media, nacido en la Europa libre y democrática: soy un monstruo. El humor me ha ayudado a aceptarlo, a verbalizarlo y a relacionarme con ello, en mi caso también el teatro. He aquí un chiste que contábamos siempre en mi barrio: “Cada cuanto saca la basura un ama de casa negra? Cada 9 meses”. Nos partíamos el culo.

La gente peligrosa de verdad es la que mantiene las apariencias: la que lleva traje y corbata. No les ves venir. Te joden elegantemente, con una sonrisa. El monstruo que todos llevamos dentro, tiene que hablar de vez en cuando, de otra forma no lo conoceremos y tomará el control sin que podamos apreciarlo. El humor es una muy buena forma de darle voz, de dejarle en evidencia (frente a nosotros mismos y frente a los demás), de perfilar su silueta en la oscuridad, y de mantenerle a ralla.

Que Zapata haya tenido que dimitir por retwitear unos chistes crueles y manidos, denota hasta que punto la dictadura de lo políticamente correcto ha secuestrado la realidad: ahora no importa si eres bueno y haces el bien, importa que parezcas bueno y que parezca que haces el bien. Tenemos a gente profundamente racista, homófoba y machista dirigiendo nuestras instituciones. Gente cuyas políticas han hecho y están haciendo un daño real y comprobable, pero mientras no cuenten un chiste de mal gusto, mientras mantengan la compostura y la corbata bien anudada, todo va bien. No tenemos arreglo. Me quedo en Alemania.

Acerca de david fernández

Bwv 582
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