La guerra BWV 847

Son muchos meses ya, y poco a poco mis dedos han dejado de temblar y dudar; han pasado de ser mansos civiles, a soldaditos disciplinados. Cinco reclutas tengo en cada mano para fusilar las notas del preludio BWV 847. Día a día he ido construyendo en mi memoria y mis músculos la estructura marcial y amenazante que brota de este preludio, sin técnica ni apoyo psicológico, sin consejo ni consuelo ni partitura, tan solo la presencia fantasmal y presentida (pero segura) de los sufridos vecinos. Aún lo toco a la mitad de velocidad que lo toca Sviatoslav Richter. Si yo tuviera una mandíbula prognatista como la suya otro gallo cantaría! De alguna forma las estructuras rítmicas y armónicas de Bach penetran en lo más hondo de mi y me des-joden, consuelan y hacen fuerte. Mi actitud hacia la música, de aficionado en llamas, me proporciona cobijo y placer, a la vez que sirve de cura para mi violencia y locura, sin la música de Bach no sé qué hubiera hecho con vosotros. Pero nada bueno. Nada bueno.

 

Acerca de david fernández

Bwv 582
Esta entrada fue publicada en mi casa. Guarda el enlace permanente.