La of(r)en(d)[s]a musical

Para rodar mi próximo videoclip, he conseguido una iglesia preciosa. Ahora vamos para allá! Soy feliz. Por qué será que siempre consigo lo que me propongo? …Por supuesto seré respetuoso con los sentimientos religiosos. No solo por los 4.320€ de multa que me pueden caer (Rita, hazte un Croudfunding que te lo petamos), sino porque respeto al cura tan majo que me ha dejao la iglesia (aunque no sea suya, sino de nuestro señor –que tampoco es nuestro, propiamente hablando, sino nosotros suyos–) y porque yo ya no me dedico a la ofensa de sentimientos, sino a la ofensa musical en sí; otra cosa es que la música resultante pueda ofender sentimientos (religiosos o paganos), pero esa carambola sentimental ya depende de cada uno, y ahí mi responsabilidad y la multa resultante se diluyen. Lo del puto pictoplasma fue un accidente, lo juro.

Hay una obra maravillosa de J.S.Bach que se llama “La ofrenda musical” BWV 1079, una vez pasado el frondoso zarzal del solo de 10 minutos de clave al principio, Bach nos ofrece cientoyun motivos para seguir viviendo, quien tenga cojones u ovarios, que se adentre en ese rosal que hay después del zarzal. Ahí va:

Yo por mi parte, en vez de a la ofrenda musical, me seguiré dedicando a la ofensa musical, con todo mi amor y mi respeto por los sentimientos religiosos de cada uno. Multas aparte.

Acerca de david fernández

Bwv 582
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