Hermano musulmán

Conocí a Abdel el año pasado, huyó de Bagdad cuando intentaron alistarle a la fuerza para luchar contra el estado islámico. Tiene 22 años, y es poeta. No sabe nadar, pero se metió en una barca de mierda para cruzar el mar y salvar su culo. Yo hubiera hecho lo mismo.

Se quedó a dormir unos días en la escuela donde estudio tango. Allí les daban cama, alimento y cariño las noches que no había baile. Solo con donaciones de la gente! Te podías apuntar y dormir con ellos para atenderles y organizar todo. Trataba de quedarme con ellos una vez a la semana (qué alma caritativa! Oh! David no solo se preocupa de los derechos de los animales! También de los pobres refugiados!! (qué cínico, puto niñato)), solía tocarles a Bach en el piano antes de dormir, y luego como despertador a las 6:30h. Así es como él se acercó por primera vez: “Quiero aprender música”. Aunque yo me hubiera dado una colleja: “oye, por favor, deja de darnos la serenata, queremos descansar tranquilos”.

Al principio me dio muuucho miedo mantener y estrechar el contacto; joder, yo lo tengo todo, absolutamente todo! y él? Solo tenía un tubo de cobre al cual le había hecho unos agujeros para poder tocar música a modo de flauta. Vive en un campo de baloncesto junto con otros 200 refugiados… A penas chapurreaba el inglés. Da acojone acercarse mucho… uf, si vieran cómo vivimos aquí! Yo tengo: el iPhone 3Gs, el iPhone 5, el iPhone 6S, un iPod mini y un iPod touch, el iPad mini y mañana me traen para mi nuevo trabajo el iPad pro de 12.9”. También guardo mi primer Mac Powerbook, y tengo el macbook negro que tantas alegrías me dio, y mi actual macbook pro 15” con 16mb de Ram, 2Gb dedicados de tarjeta gráfica y 500 putos GB de disco sólido. Eso por no mencionar mis dos pianos, dos claves, 4 violonchelos, mi Restek Fable y mi colección de casi 1.000 Cds de música clásica … ejem, tengo a toda mi familia a mi lado, cobertura sanitaria, una casita para mi solo en Berlin, me gano la vida haciendo lo que me gusta y vivo en un país en el que no caen bombas ni la gente dispara por la calle. Qué coño es estoooo!! Pero no pienso renunciar a nada, este es mi trabajo y mi vida, y me ha costado un huevo todo. Quiero seguir viviendo así.

Aún así me lancé, y decidí estrechar el contacto. Nosotros hemos sido refugiados también, qué leches. Y son nuestros gobiernos y nuestro modo de vida los que han arruinado y saqueado sus países, tenemos el deber moral de ayudarles, que tengan su oportunidad aquí. Seguir usando el iPhone con una mano, pero ayudando con la que queda libre. Tengo que ser como un hermano para Abdel, y estar vigilante para no utilizar esa relación en mi provecho (por ej. escribiéndola en un blog y mostrándome así como una buena persona que no soy, lavando de esa manera mi conciencia y mi reputación de hijoputa pictoplasma o jode Angélicas).

El año pasado fue bien, le invité a tocar en un par de conciertos. El tío tiene **lento y una sensibilidad de la hostia; soplando por un tubo de cobre hace una música que te hipnotiza! No hay duda, es un maldito poeta.

Ahora que he vuelto a Berlin le invito a dormir un día a la semana a casa. Su habitación favorita es el baño. Joder, para ellos es un lujo poder encerrarse a solas en un baño durante una hora. La semana pasada tuve una iluminación: el tango sería una actividad perfecta para darle una rutina diaria y ayudarle a integrarse en Alemania (después de todo, a mí me está sirviendo para lo mismo!), así que hablé con el responsable de la escuela, y le han becado! Tiene sentido dramatúrgicamente: él y yo nos conocimos en ese mismo lugar. No ha podido resultar mejor; le encanta. Hoy me ha pedido que vaya antes para repasar los movimientos. Un musulmán bailando tango, qué pedazo de hijo de la gran puta.

Voy a comprar entradas para llevarle a escuchar a Mahler en la filarmónica de Berlin. Va a flipar en colores. Y follar, no nos olvidemos de follar!! Joder, Abdel también quiere follar… coño!! Que estamos en Europa!! El paraíso del folleteo y las relaciones abiertas!! Este verano mojas Abdel.

Tengo miedo de no hacerlo bien… ¿cuánto del esfuerzo y del sufrimiento que le quedan por pasar le corresponden a él en exclusiva afrontar, y cuanta de esa carga puedo yo aliviar sin causarle mal? ¿Como le van a afectar cada una de mis interferencias en su vida? Pienso mucho en ello, y pongo todos mis sentidos en analizar cada uno de mis impulsos antes de darles salida y comunicárselos o ponerlos en marcha.

Ayer se oían fuegos artificiales a lo lejos, y Abdel agachaba la cabeza protegiéndose con los brazos mientras me decía “No good sound, no good sound”. Contaba los chupinazos y decía “This means one dead, two dead, three dead…”.

Hermano, cuenta conmigo.

Acerca de david fernández

Bwv 582
Esta entrada fue publicada en mi casa. Guarda el enlace permanente.