Crisis de los 40

O debería decir, hostión de los 40. Y no es solo que tengo todo tipo de dolores en hombros, dedos, rodillas, cadera y pies que ponen en serio peligro el desempeño de mis pasiones y profesiones, también tengo roto el corazón y la perspectiva. Estoy pasando un bajonazo de cojones. Sin ir más lejos, ayer me mientras me dormía me sorprendí trazando un plan mental para fabricar un pequeño habitáculo de camuflaje con el que  ponerme sobre las vías del tren y que este me cortara la cabeza sin verme ni tiempo para frenar. Patético. De las pocas cosas que me salvan, a parte de mi querida Mau, es el puto tango. No me cabe más. Me paso 7 horas al día escuchando esta música. No me extraña que esté hundido en la miseria; me levanto y toco el andante del Concierto Italiano de Bach dos o tres veces al piano, luego me escucho la 4ª de Mahler, trabajo un par o tres de horas con mi violonchelo, y luego me enchufo los cascos el resto del día con estos  tangos que estoy descubriendo y que me tienen desesperao… Según el contador del ordenador, van 344 reproducciones de este tango desde que lo descubrí hace 2 semanas. De esta no salgo. Glorioso.

¿Así que usted quiere, vieja,
que empiece a contarle yo,
cómo se hace un tango, no?
Le haré el gusto, si me deja.
Vaya parando la oreja
que va a hablar el que la adora
hoy, mañana, a toda hora.
Porque pa’ mí, donde cuadre,
usted no es sólo mi madre,
sino mi novia, señora.
Cómo se hace un tango, dijo,
oiga mama, con dolor,
mezclao con pena de amor
que es la que sienten los hijos.
Con el pensamiento fijo
en la que estoy contemplando.
Con el que vive esperando
a la que no llega nunca
y con esa noche trunca
de los que van aflojando.
Con el fulgor que, en los ojos,
tiene la hermosa mujer
que anda con ganas de ver
al que se muere de antojos.
Con los dolientes enojos
de aquel que le falta un cobre.
Con el que piedad le sobre
pa’ la pobre flor de fango.
Con eso, así, se hace un tango,
con la emoción de los pobres.

Acerca de david fernández

Bwv 582
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