Creo que sería capaz de disparar una pistola antes que invitar a una chica desconocida a bailar. Después de haberme pasado todo el domingo amargado en casa, he salido para no reventar y se me ha ocurrido venir a un baile. Supuse que después de un año matándome a clases, tenía sentido intentarlo, pero una vez más la violencia que me supone el acto de “invitar una chica a bailar” me ha machacado vivo. Invitar a una chica a bailar me supone el mismo esfuerzo que matar un pequeño mamífero, o que robar una moto de agua, o que admitir frente a mi madre que me gustaba escucharla follar. Y sin embargo tarde o temprano terminaré haciendo alguna de esas cosas. Allá voy…

Acerca de david fernández

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