Una tristeza enorme me persigue desde hace meses. Siempre ha estado ahí, desde niño las depresiones y los accesos de asco hacia mí mismo aparecen y se hacen fuertes durante semanas, he aprendido a gestionarlos y a darles espacio como buenamente he podido. Pero este año está cabrón. Mi tristeza se ha ido haciendo mayor a mi lado, creciendo y volviéndose cada vez más y más densa. Le doy de comer y la mimo para que me deje tranquilo. Cada día toco y le pongo la música más triste del mundo, así se mantiene mansa la muy glotona. Pero quiere más, siempre quiere más. Mierda, no puedo vivir sin amor. Cada vez se me hace más insoportable. Joder, cómo es posible? Nunca había suscitado tanta apatía y desdén en las mujeres a mi alrededor. Hasta me he hecho del tinder. Yo, tan antisocial y orgulloso. Necesito amor señoras y señoritas del mundo: ámenme y recibirán cariño, presentes, sorpresas, y un sexo de espanto. Pero ámeme solo si yo las amo. Si son una entre un millón. Si no me amen. Gracias. Me quejo, pero sé que aún estoy en el mercado: recibo algún like de vez en cuando. Todo es cuestión de tiempo David, ten fe. Pero veo cada día a toda esa gente por la calle; desahuciada, sin ninguna posibilidad de ser amados, deseados, besados y lamidos por alguien a quién a su vez uno mismo desee besar y lamer. Estos días andaba por la calle con el estómago encogido y el corazón dentro del estómago encogido. Cómo coño hace la gente para vivir sin el gran amor? Necesito el gran amor; ese que se ha descrito en la gran literatura, en la gran música, que aparece en la gran pintura. Siempre he sido un puto cliché andante. Y claro, como no, tenía que acabar entregándome al tango. Obsesionándome por convertirme en un bailarín de lo triste que baila su pena. Me he convertido en un llorón que se lamenta de su suerte, mientras disfruta de esa mala suerte bailando los 3 minutos que dura un tango, ese dolor y desamor que otros cantaron y vivieron allá por 1940 o 1950. Esa música de muertos me está volviendo loco, –compositores, cantantes, músicos y productores– todos muertos hace años ya. Me entreno a conciencia para convertirme en un bailarín de esos fantasmas, para estar a la altura y fingir su dolor mientras me olvido del mío propio. Empieza la música y me abrazo a una desconocida como no me abrazaría ni con mi propia madre, y si baila bien (el tango hay que bailarlo bien o te quedas en tu puta casa) durante esos 3 minutos ambos bailarines nos convertiremos en un solo bailarín, en una sola persona. Eso cuentan… pero yo creo que eso son chorradas, yo creo que simplemente durante esos 3 minutos uno vence a la muerte, cada uno a la suya propia, cada pareja a dos muertes. Cada tango vence a dos muertes diferentes. Dónde estás amor? Dónde!!!

Acerca de david fernández

Bwv 582
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