Doy gracias a las aplicaciones de ligoteo. Cómo podría si no un anacoreta como yo mojar el churro de vez en cuando? Las odiaba, pero ahora les reconozco su virtud. Vi una negra que te cagas, le di un like sin esperanza alguna, pero me contestó a los 10 minutos. De visita en Berlín, que se iba mañana, qué tal si quedamos luego. Pasa el día, y cuando ya lo doy por perdido, de repente me dice que se va a su casa a darse una ducha, que si compro un kilo de naranjas y azúcar me paso por allí y me hace un cóctel. Joder, ya vale con la coña. Seguro que es una cámara oculta. Pero por si acaso compro las naranjas y el azúcar y me dirijo a la dirección que me ha dado. Llamo a la puerta, y ahí está ella, en carne y hueso y negritud. Menudo cóctel! Fui el tío más suertudo de Berlín por un día. 

Acerca de david fernández

Bwv 582
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.