Hoy he tocado en un templo con más de 300 años de antigüedad. Palermo! Iglesia de San Salvatore!! Que bestialidad. Me he forzado durante 80 minutos a respirar y a dejarme aplastar por esa mole de belleza e historia. Hay momentos en los que terminas y sales de escenarios así, y te machacas y reprochas a ti mismo por haber dejado escapar el momento, la magia o la miseria que el espacio tenía, estabas demasiado ocupado en tus propios nervios o tus inseguridades mediocres… Pero con los años vas consiguiendo estar ahí, haciendo lo que haces y viviéndolo frente al personal, punto pelota. Hoy lo he logrado. Mientras tocaba, abría mis sentidos y escaneaba techo paredes, suelo y masa definida de personas. La semana pasada toqué en un okupa en Leipzig, justo después de una banda de postpunk, con toda la peña bailando pogo y saltando como cabras. Y van y me ponen a mí ahí. Pero hice lo mismo; me dejé aplastar por esa mole negra y oscura formada por 200 punks absortos y despistados, y les toqué el recital de sus dulces pesadillas. Estoy contento. Han sido 6 años de construir este proyecto con la música que llevo dentro, y al fin está tan fuerte como para resistir frente a una manada de punks hambrientos de hardcore, o a una audiencia selecta en las ruinas sagradas de nuestra civilización. Ahora me dirijo en tren a Ortigia, donde pasaré 10 días tocando en MoonOrtigia, qué gustazo. Me lo tengo merecido. 

Acerca de david fernández

Bwv 582
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