Si no me ves volar, no soy pájaro,
si no me escuchas tocar, músico no soy.
El sol dispara mi sombra contra el suelo,
y las olas del mar lamen mis pies,
pero solo lo sé porque
–dormida o despierta–
me observas desde algún lugar,
en la distancia o adentro de mí,
desde el pasado enorme,
desde el futuro que se esconde del porvenir.
Solo siento las cosas si tú me ves,
solo sé las cosas si te las cuento.
El disfraz se viste de respuesta
y escupo tu nombre entre restos de comida y escarcha.

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Acerca de david fernández

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