Autoayuda

Siempre he o-d-i-a-d-o- los libros de autoayuda. Cuando he necesitado resolver los entresijos de mi personilla, siempre he ido a Ortega y Gasset, Pasqual Quignard, Tolstoi, Dostoyevsky, Stenhdal… Pedante! … Acabas tan jodido como sus personajes. Y necesito nuevas herramientas, ya no me vale machacarme vivo. El otro dia encontré un libro de esos en casa de mi hermano. Tanto él como mi padre son aficionados a las pseudo filosofías budistas y libretes de autoayuda… pues he decidido que me lo voy a leer! A ver qué dice. La comparación musical sería… entre escucharte una sinfonía de Mahler, o una suite para violonchelo de Bach, o ponerte una melodía de esas con sintetizadores, sonido de agua de fondo y una campanita tibetana. Ah! y los pájaros pregrabados. En fin. Sin prejuicios que voy.

Pero tengo que admitir que al abrir el libro, leí algo que me encantó y me sedujo totalmente, dice el tipo “La mayoría de la gente está enamorada de su drama”. Ahí me has dao cabrón! Yo no solo estoy enamorado de mi drama, sino que vivo de él!! Jajajajajajaa… qué hariá yo sin mi drama? …siempre me quedará el tango. Joder, es que para un hijoputa como yo sin talento ni disciplina ni educación ni destreza, la única forma de tener algo que contar y darle fuerza ha sido arrear fuerte y gritar “arre! arreeee!” y dejarme caer, quedándome enganchado con la bota al estribo del caballo de las pasiones mientras éste arrastraba mi cuerpo inerte por los caminos sin asfaltar de mi superficialidad polvorienta.

Autohelp! Autohelp me voy a dar yo.

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Acerca de david fernández

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