Ortega y el amor

Ortega y Gasset habla de la capacidad para enamorarse como un talento:

“El amor es un hecho poco recuente y un sentimiento que sólo ciertas almas pueden llegar a sentir; en rigor, es un talento específico que algunos seres poseen, el cual se da de ordinario unido a los otros talentos, pero puede ocurrir aislado y sin ellos. […] No se enamora cualquiera, ni de cualquiera se enamora el capaz.”

Y dedica un maravilloso párrafo a los maniáticos como yo:

“La pasión es un estado patológico que implica defectuosidad de un alma. La persona fácil al mecanismo de la obsesión, o de estructura muy simple y ruda, convertirá en “pasión”, es decir, en manía, todo germen de sentimiento que en ella caiga. […] Según se es, así se ama. […] En nada como en nuestra preferencia erótica se declara nuestro más íntimo carácter.”

Mi problema, querido Ortega, es que careciendo del talento para enamorarme, he necesitado un sucedáneo que proporcionara a mi alma iguales calambres. Lo malo de mi patología, es que esas manías obsesivas disfrazadas de enamoramiento me duran para siempre.

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