El perro de mi madre creyendo en dios


Esa es la roca donde el otro día creí en dios por unos segundos. Hoy parecía que el perro de mi madre buscaba en el horizonte los restos de dios, un poco como cuando busca un hueso o la pista pérdida de una liebre. Aunque bien pensado, los perros ya nos tienen a nosotros para patearlos o para amarlos, así que no necesitan rastro alguno de dios. Pero yo creo que el perro de mi madre se olía que en ese horizonte se apareció el tal dios hace no mucho.

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Acerca de david fernández

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