Juan Sebastian Riachuelo

Bach quiere decir riachuelo en Alemán, me lo descubrió Angélica; pero si Bach es agua, Bach es un océano: horizontalmente se pierde a lo lejos, verticalmente es una inmensidad que desaparece en el fondo del abismo. Además Bach no es agua dulce, Bach es agua salada, hay que aprender a respirar bajo el agua para no deshidratarse bajo el manto insoportable de su música. Nunca he visto que un pez de agua salada muera de deshidratación, ¿y qué beben?. Hay que ser un pez, o mejor un cachalote, con unos cuantos arpones clavados en la espalda rollo Mobi Dick, para aguantar la respiración bajo Bach.

Romper una campana a mazazos, reventarla a hostias haciendo brotar de ella el sonido de su final. Coger los trozos y fundirlos como hacían en Alemania para fabricar balas y cañones y cumplir la función última de una campana: llamar a los hombres para reunirse con dios.

La muerte de una campana. Un cementerio de campanas a lo lejos. Glockenfriedhof: Un campo de fútbol cubierto de campanas. Ya no están colgadas balanceándose sobre el klokkenkerkhof.jpgvacío, ahora yacen inertes sobre el suelo, menos cerca del cielo, más cerca del infierno. Al menos se acabó el vértigo y el mareo. El cementerio de campanas se puede ver desde el helicóptero. «-¿Por qué tocas así este preludio? -Porque estamos en guerra. -¿En guerra con quién, tu estás subnormal?» Angélica se iba a correr con los cascos: “Hoy he corrido 3 passacaglias” “Hoy he corrido 4 passacaglias“. Media el tiempo y el esfuerzo en passacaglias! El passacaglia BWV 582 nos afectó demasiado. Uno no puede escuchar una obra así 300 veces. No debe. De fondo se escucha el pitido de un coche, repite patrones rítmicos entrecortados, insistentemente, me está intentando comunicar alguna cosa, pero el sonido del passacaglia o de la campana todavía resuena en mi cabeza y no logro descifrar el significado el puto pitido. Debería de haberlo grabado, debería de grabar todo lo que escucho, al igual que hacen las compañías que atienden por teléfono que lo graban todo para mejorar su servicio. Mi servicio a mí mismo es una mierda, me distraigo con cualquier cosa, debería de ponerme una queja.

En la segunda guerra mundial Alemania requisaba las campanas para ser transformadas en munición. Los soldados disparando pedazos de campana en el campo de batalla, los sonidos de los disparos sustituyendo a la llamada de los fieles a misa, por la llamada de los hombres contra los hombres. La versión del passacaglia que más me gusta es de Simone Stella, empieza flojito flojito y luego va creciendo hasta que te mete todo el órgano al completo con todos sus tubos por el culo. Aunque la que escuchábamos nosotros es la de Hans Fagius con la fuga seguida y  sus doce con cincuenta y cuatro minutos de duración, que directamente te mete todo el órgano al completo por el culo desde la primera exposición del bajo (un passacaglia se caracteriza por tener un patrón en su bajo que se repite una y otra vez, mientras va cambiando la armonía y la melodía sobre él). Es una de sus piezas más bellas y oceánicas.

Bach es un vicio. Me entrego a él igual que otros hombres se han entregado a la bebida, al tabaco o al pegamento. Sin estar preparado y disfrutando del daño que me hace. Uno no puede escapar de esa música. No puedes dejar de escucharla, y tampoco de tocarla. Es peor que el tabaco. Después de fumarte, perdón, de escucharte dos cajetillas enteras de Bach, te sientes asqueado, tu alma no puede más, estás intoxicado, entonces te dices, uno más, solo uno más y lo dejo. Pero al día siguiente, al igual que ha ocurrido los últimos 20 años, vuelves a caer de nuevo. “Riachuelo mata” debería figurar en discos y partituras.

Anuncios

Acerca de david fernández

Bwv 582
Esta entrada fue publicada en mi casa. Guarda el enlace permanente.