Tocar para los ricos

El otro día toqué un par de conciertos en el hotel Adlon de Berlín, había un mayordomo por cada dos invitados. Qué coño era eso. Yo no hago eventos, no? Lo de tocar para la Merkel fue una excepción. Una de las 10 fortunas de Alemania contrató a la orquesta con la que toco a veces, y me plantaron ahí a tocar mi violonchelo eléctrico. A la agencia que organizaba cotarro le encantó cómo hice el mono, que quieren que hagamos más cosas juntos. Que reserve tal fecha. Es cierto, yo quiero dejar de tocar en la calle. Este año es el último… pero por qué tengo que pasar de la calle a tocar en el hotel más lujoso de Berlín o para Angela Merkel? No, no… un momento… tiene que haber otra forma… todo mi trabajo con el violonchelo representa lo más delicado, aquello por lo que he luchado toda mi vida, mi sensibilidad… eso no lo puedo vender para entretenimiento y disfrute de esos capullos. Me pasa lo mismo con la publi, siempre los mando a cagar, aunque la semana pasada me pidieron usar un tema para una empresa que lava ropa de hoteles, y me dije, coñe, no hay nada malo en lavar ropa de cama, no? Mi hermano me dice que soy un gilipollas, que hay que sacar pasta y punto. Mi madre otro tanto. No sé, quizá cuando sea más mayor me rinda, pero mientras tenga fuerza, tengo que mantener el tipo y la dignidad.

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Acerca de david fernández

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