Fin de semana enfermo de tango. El lunes, después de bailar viernes, sábado y domingo, soñé que en medio de la pista había un agujero cuadrado, justo del tamaño de una cama. Y todos los bailarines caían, uno tras otro. Al abrir los ojos escuchaba aún la música, y tenía como una especie de fiebre, de asco. Casi me da un ataque de pánico. Como esa chica con la que no paré de bailar hasta las 3 de la mañana. La pobre tenía ataques de pánico, y se fue calmando a lo largo de la noche. Fue mejor que follar, mejor que hablar, mejor que leer, mejor que ver una peli en 3D, mejor que nadar en pelotas en un lago, mejor que el mar y que la montaña. Lo sabía, lo sabía. Tengo buena intuición. El tango es mejor que la coca, mejor que la comida. Sufro, por supuesto… las putas 500 clases de tango, quinientas!, que he tomado hasta la fecha aún me hacen bailar como un aficionado. Y este mundo es excluyente de cojones… pero ella me aceptó, joder, y me hizo dichoso. Cuando empezaba a sonar la música posaba primero su pecho (sus tetas, su corazón) sobre el mío, entonces, poco a poco iba abrazándome con el brazo izquierdo, luego tocaba mis dedos con su otra mano. Todos los bailarines ya habían empezado a moverse por la pista, al fin nos agarrábamos las manos y poníamos el brazo en posición… entonces la tía tomaba una respiración profunda, armaba todo su torso y construía con él un refugio para el mío. El abrazo es lo más acojonante del tango. La gente que te abraza así, con una entrega brutal, llena de técnica y perfección enfermiza, te desarma por completo. La pista se fue quedando vacía y ahí seguíamos ella y yo. Dichosos los dos, sin a penas haber cruzado tres palabras.

Tengo que aprender a bailar bien. Tengo que aprender a bailar mejor. Tengo que ser mejor. Tengo que bailar mejor. Tengo que aprender bien. Tengo que hacerlo. Tengo que hacerlo. No hay otra opción. Soy un puto torpe, pues tengo que trabajar más duro.

Con lo pedante que soy, ya solo me faltaba bailar tango bien. Algún día me cortaré la cabeza. Lo juro

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Acerca de david fernández

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