La cháchara

Es simplemente maravilloso no entender Alemán. Llevo dos años con esta orquesta para arriba y para abajo, y les escucho hablar horas y horas como en un lenguaje inventado. Puedo siempre mantenerme al margen de sus discusiones, de sus bromas, de sus decisiones y de sus camaraderías. Qué privilegio. Luego me ponen la partitura delante y lo mismo, ¡tampoco sé leer música! ¡Siguiente página! … Y sin embargo esto funciona. Ellos aceptan mis taras y yo sus idiomas inventados y sus garabatos. Luego llega la música, y la cháchara se asfixia bajo ella. 
Siete años en Alemania, y tan solo sé pedir el café sin leche o el falafel sin cebolla (pero sin llegar a decir “cebolla”, solo señalándola y diciendo “ohne” o “nein”) Ahora soy consciente de mi táctica; qué placer más grande no entender casi nada y verme liberado de participar en el intercambio verbal al que obligan los vivos… vas a tocar música, y solo entiendes la música y solo te ocupas de la música. Vas a bailar tango, y solo bailas y te machacas los pies y no hablas ni te ocupas de nada que no sea esa obsesión, ni con nadie celebras otra cosa que no sea la lucha y sus consecuencias. 

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Acerca de david fernández

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