Abel Amen Konzerthaus


Esta mañana estuve con él, el cabronazo quería que le devolviera la cuerda que se dejó puesta en mi violonchelo. Pero yo quería quedármela! Ah! Es que pocas horas antes del estreno, con todo vendido en el Konzerthaus de Berlin, a Abel se cae su violonchelo de las manos, y se parte por la mitad. A tomar por culo el instrumento de tu alma. Así que le dejé el otro que tengo, que no es gran cosa, pero que él hizo sonar como un campanario. Hoy descubrí ese vídeo suyo, qué puto monstruo.

Yo disfruté el estreno como un niño. Había soñado cómo sería tocar en ese escenario, el templo de la música clásica. Cuando llegó mi momento, antes de tocar, salte de mi asiento, y sin pensarlo grité como no había gritado en mi puta vida. Un grito de guerra y de salvación, que resonó en esas paredes con doscientos años de historia, y en los pechos de esas mil personas, y rebotó para volver a mí pecho como una reafirmación de mi libertad y del camino que estoy recorriendo. Luego nos fuimos de gira diez días, y dormimos juntos los treinta y cinco, y comimos, y tocamos, y reímos y lloramos… y disfruté como no había disfrutado nunca antes de la muchachada. Ahora al fin un mes despejado para seguir aprendiendo a bailar tango como se debe. Y con mi Mau! Que a este paso va a convertirse en la reina de las milongas. Qué gozada bailar contigo nena!

Ecce Konzerthaus Berlin Moritzesyot 2.jpg

Foto: Moritz Esyot

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Acerca de david fernández

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