Parlamentario Fernandez

Parlamento de Schwerin, dentro de un castillo tipo Disneyland, el blanco impoluto de nuestra democracia humanista, triunfal y pura. Los nombres de los diputados en cada silla. 

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Tocamos allí con la orquesta. Después de tres años de andadura ya he empezado a hacer mis cositas. Básicamente quitarme la camiseta y ponerme a gritar como una bestia lo primero que se me pasa por la cabeza. Al director le gusta. Pero lo que no esperas es que te diga: vamos al parlamento de Schwerin, eres libre para hacer lo que quieras. 

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Joder. Un parlamento para mí solo! Qué bonita responsabilidad. En España no puedo ni hacer de muñeco en una cabalgata, y aquí me dejan ser bestia en un parlamento. 

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Cuando llegó mi momento me quité la camiseta para mostrar mis abdominales (no tengo alma ni inteligencia pero tengo abdominales) me subí de un salto a sus mesas. Les dije la democracia es vanidad, la libertad es un súper poder que no sabemos utilizar. La democracia es la vanidad de los hombres creyéndose mejores que un animal, pero yo no soy un hombre, yo soy un perro. Jajajajaaaa … y entonces me puse a ladrar. Y luego les dije que yo iba a utilizar esa gran libertad que se me estaba brindando en la sagrada casa de la palabra, para hacerme un puto vídeo-selfie del momentazo. Porque todo es vanidad y el móvil es el instrumento vanidoso-democrático (vanidocracia) por excelencia. Luego al fin cogí mi violonchelo y les dije antes de tocar: yo toco mal, pero amo la música mejor que vosotros. 

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Supongo que si hago esto en un país primitivo y paleto como España, al día siguiente hacen dimitir a alguien. Pero en Alemania son más listos, y me tratan como lo que soy: un payaso. 

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Qué a gusto (y qué afónico) me quedé. 

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Acerca de david fernández

Bwv 582
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