Joder Funkhaus

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El pasado domingo estuvimos ahí en medio mi violonchelo y yo. Casi una hora de concierto. No fue mal, pero no pude ser consciente plenamente de lo que significaba estar tocando en esa sala mítica. Antiguo estudio de grabación sinfónico, todas sus instalaciones se mantienen congeladas en el tiempo desde los años 50. Es un templo del sonido, un dinosaurio de madera y hormigón en cuyo estómago uno puede jugar a ser sonido de digestión. Ruido de tripas. Rugir de estómago. ¡Calentando motores para la Biennal de Amsterdam!

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Acerca de david fernández

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