El principito

El príncipe heredero Mohamed Bin Salmán (Arabia Saudí), estaba hasta los huevos de que un tal Jamal Khashoggi (periodista Saudí que vivía en Turquía precisamente por estar amenazado en su país) le tocara los huevos con sus críticas (¡a él! Que ha permitido que las mujeres conduzcan coches…). Me imagino al figura en su casa frente al espejo puesto de farlopa hasta las cejas después de haberse follado a tres putas, gritando que nadie se ríe de él, nadie. 
Así que se enteró que Jamal iba a ir al consulado Saudí a pedir los papeles para casarse, y mandó dos jets privados con 15 tipos (un forense, tres tipos de su guardia personal, y otros criados) y cuando el pobre y enamorado Jamal entró al consulado de su país para decir que estaba enamorado, le torturaron, mataron y cortaron en trocitos. 
Las cámaras de vigilancia atestiguan su entrada. Pero no hay vídeo alguno de su salida (se podía haber puesto el vídeo de su entrada en cama atrás, pareciendo que salía del consulado haciendo el moonwalk de Michael Jackson. Pero no hubiera colado).

El último mensaje de Jamal en whatsup a su mujer fue el emoticono de un cuchillo. Al parecer Jamal llevaba tambien un Apple Watch conectado a su iPhone, y este podría dar pistas de sus últimas constantes vitales. 

La tecnología como testigo mudo del desastre.  

Es bonito leer que el propietario de Virgin ha suspendido inversiones por valor de 1.000 puntos millones de dólares en Arabia Saudí debido a lo que ha pasado. Seguro que el principito no sabía que el tal Jamal le iba a salir tan caro. Los subidones de farlopa tienen su bajón. 

https://elpais.com/internacional/2018/10/12/actualidad/1539346638_033166.html

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