Los planetas

Mi mujer ideal: una tía con abdominales marcados que esté leyendo “Los hermanos Karamazov” y a la cual le guste mucho la música clásica. Estoy seguro que debe de haber alguna ahí afuera. Si ya se ha terminado el libro, también me vale.

Ayer interesante conversa con una amiga. Que carecía del impulso para cambiar su vida, decía. Que veía lo que quería o lo que le convenía, pero que no encontraba la fuerza para ir allí, o deshacerse de su carga. Y yo pensaba en voz alta, que yo siempre he sido un vago, perezoso, carente de fuerza de voluntad… pero que sin embargo era capaz de tirarme 12 horas diarias estudiando violonchelo y persiguiendo mis metas.

Me di cuenta que yo me servía de las pasiones que me provocaban personas o situaciones, para utilizarlas como combustible. Me obsesionaba con alguien, y luego sublimaba esa obsesión en un objeto o meta paralela. Le decía que eso mismo ocurre con los satélites interestelares. No llevan combustible. Los científicos calculan la forma para hacerlos pasar cerca de planetas y utilizar la atracción de su fuerza gravitatoria como impulso.

Los satélites se acercan a los planetas, y justo antes de caer atrapados por la fuerza de la gravedad, desvían su trayectoria y salen disparados con fuerza nueva.

Así que ella podría hacer lo mismo; utilizar la fuerza y la atracción que tienen determinadas personas, o lugares o actividades, acercándose a ellas sin sucumbir totalmente a su encanto (sin casarse con el hombre, sin convertirse en profesional de la actividad), para luego tomar impulso en la dirección deseada. Ejemplo: te quieres ir a vivir a México pero no acabas de dar el paso y dejar tu casa y tu familia atrás. No tienes fuerzas ni determinación. Careces del impulso. Entonces pasa un Mexicano maravilloso y te enamoras de él, y gracias a esa atracción encuentras la fuerza y te vas a vivir con él a México. Una vez allí, lo importante, ya sea con el Mexicano o sin él, es que sigas tu rumbo vital.

Pues eso, que ha sido maravilloso conocerte y charlar contigo y todo lo demás. Hay poca gente valiente ahí afuera capaz de abrirse y estar relajao.

Anuncios