Ordesa

[…] planchar relaja.
Modelas la ropa, ves allí la ropa inerte recibiendo el calor y alcanzando una forma, una visibilidad y un orden; del caos de las feroces arrugas con que la ropa sale de la lavadora se va pasando a planicies, a llanuras, a una verdad; y piensas en que tu cuerpo se meterá allí dentro y estará bien allí, y habrá un sentido, e incluso habrá amor.

Yo también estoy flipando con el libro del señor Manuel Vilas.

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