Denis Lavant, viva el amor

Ayer ocurrió algo que reventó la realidad por unos minutos. Estaba con mi adorada compi de tango. Hablábamos de una chica. Me preguntó si yo estaba enamorado. En mi cabeza se activaron diferentes mecanismos. Quería responderle sinceramente a ella, pero también a mí mismo. Así que escruté mis adentros y me tomé mi tiempo. Obviamente hay mucha emoción y algo de dolor. Pero joder.. pensé en que cuando yo me enamoro… todo revienta por los aires. Y no es el caso. Y quise ponerle el ejemplo de cómo me enamoré de Cuqui y empecé a tocar el violonchelo, con la película de “Les amants du Pont-Neuf” de por medio. Entonces tomé un tono grave y le dije articulando pesadamente cada sílaba: “Hombre… es que cuando yo me e-na-mo-ro …” Y justo cuando le decía esa palaba “e-na-mo-ro”, justo en “mo” va y se cruza en mi punto de visión Denis Lavant, el protagonista de “Les amants du Pont-Neuf”. Joder. Nunca había visto a ese tío antes. Supongo que está en Berlin rodando algo… pero es que justo se cruzó cuando, de una forma brutalmente elocuente yo trataba de expresar la esencia de una historia de amor —que para mí es la referencia sagrada de lo que es estar enamorado, igual que para decidir cuanto es exactamente un kilo se usa “el gran K”, un cilindro de platino e iridio conservado en Francia—, y ese tío era era el protagonista de esa “gran K” del amor. ¿Qué posibilidades había de que yo me encotrara con Denis Lavant justo cuando evocaba a Denis Lavant 25 años después de verle en una peli que cambió mi vida? Ninguna. Exactamente no había ninguna opción. Pero pasó.

Mi colega, después de que la sacudiera y tratara de explicarle balbuceando lo que acababa de ocurrir, me dijo que qué creía yo que significaba esta increíble “casualidad”. Nada, le dije. Significa que voy a ir a saludarle y a dar las gracias a ese pedazo de actor. Así que no estoy enamorado. Pero duele. Sí que duele.

Y aquí el video chorra que hice cuando fui al Pont-Neuf y escribí con una navaja David corazón Cuqui. Viva el amor.

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