Alemania de mi corazón

Estoy lleno de amor. Toda la semana montando la puesta en escena de la sinfonía n.3 de Beethoven con la orquesta Stegreif. Como en mis piezas me encargo de la escenografía, dramaturgia, dirección, iluminación, catering, temperatura del aire… pero esta vez con veinte personas a mi cargo y una música y un espacio de ensueño. Esto es adorable, qué maravilla y qué gozada. Qué natural y qué bonito poder decirle a todo el mundo lo que tiene que hacer, y tener la última palabra en todo. Ay! El placer secreto y humano de mandar… Estamos ensayando en Nuevo Brandemburgo, en una antigua base de torpedos Alemana, donde los nazis probaban sus juguetitos. Es un festival de música clásica con ganas de liarla… naves industriales antiguas llenas de orquestas y cuartetos de cuerda … Aunque nosotros estrenamos en una iglesia brutal.

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La capacidad de organización de los Alemanes es increíble. Estos chavales son increíbles. Formamos Stegreif Orchester hace menos de cuatro años! El primer año no cobrábamos por tocar. Treinta personas en escena es mucha gente… pero en 2018 ya contamos medio millón de euros de presupuesto. Y todo autogestionado. Estos Alemanes son increíbles, repito. Una orquesta de música clásica así no duraría ni un mes en España. Cada área (producción, catering, técnica, reparto, ensayos, composición, etc.) es responsabilidad de grupos voluntarios entre nosotros. No hay peleas ni rollos. Es una sensación rara. Todo fluye y es placentero. El año que viene empezaremos con nuestro gran proyecto, la novena de Beethoven… tremendos estos Alemanes.

Pero no solo tocamos en salas sinfónicas. Hace dos semanas tocamos en el Fusion-Lärz festival. ¡70.000 personas! Y resulta que este festival es igual que la orquesta. Autogestionado, sin patrocinadores, sin subvenciones. Setenta mil personas, y ni un solo policía. Veinte años de festival, y ni un patrocinador. ¿Utópico?: Alemán.

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