Desesperación

Hace dos semanas … zas! Montamos de repente la pieza. Todo parecía encajar. Obviamente había que profundizar y pulir, pero la cosa prometía. Se la enseñamos a Juan Domínguez (graciasssss!) y nos pegó un sano rapapolvo.

Entonces decidí tirarlo todo por la borda y arriesgarme a entrar en territorio desconocido. Primero le di a mi compi Almu la palabra… y apareció en el ensayo con el libro “Mil mesetas” de Deleuze-Guattari y me voló la tapa de los sesos.

El cuerpo sin órganos!! El rizoma!! La máquina de guerra!!!

Me quedé paralizado, pero durante días trabajamos como náufragos. Hasta que hace cuatro días me pegó el zambombazo. Estoy más perdido que Falete en un gimnasio. Y hablo de terrores nocturnos. De pensar en abandonar. De estar seguro que no valgo para nada. De cagarme la pata abajo.

Hoy he soñado que me encontraba un guepardo desangrado. Pero aún se movía. Así que lo cogía en brazos para enterrarlo… pero el tío estaba vivo. Sin sangre, totalmente débil, pero vivo. Amagaba con morderme, pero era inofensivo.

Y hoy le he dicho a Almu que me rindo. Que no tengo fuerzas ni valor para adentrarme en un territorio que no conozco. Que o vuelvo al lugar en el que soy fuerte, o cerramos el chiringuito.

No entiendo de dónde saco tanta fuerza si en el fondo soy tan débil.

El día 28 estrenaremos “El odio a la música” por mucho que me pese!! Vamos David cabrón!!! Curra un poco y deja de lamerle las heridas a los guepardos!!