Gracias Pradillo (o sea, gracias Alberto)

Ha sido un gustazo, otra vez nos han dado las llaves de un teatro y todo el apoyo y el cariño. Ahí estaba Alberto García (¿quién no ha currado en Madrid en alguna de sus historias?) dando el callo para que tuviéramos unas luces y una sala perfecta. Qué tío más currante y más bueno, joder. Es cierto que  nunca conecté con sus piezas Mari-folklorico-gays o como uno les quiera llamar, pero lo importante es la persona. Y este tío es un sol. Gracias también a Mamen. Nos quedamos bien a gusto. Como reyes.