Amor, joder, amor

Sencillamente estoy rendido a toda esta cantidad de amor. Cada vez va a más y a mejor. Casi cada día tengo encuentros que son fotos de toda una vida. Acabo de recibir un mail del director de sonido del la Filarmónica de Berlin, y ahí estoy en un tú a tú con ese lugar mítico, en el que tocaremos dentro de dos semanas, allí estaré con el violonchelo que me vio crecer, y para colmo siendo el director de escena, pudiendo decidir cómo hacer el amor a ese espacio con otros treinta músicos a los que me encuentro tan unido, un grupo que es un amor y que es ya como una familia. Allí estaremos jodiendo a la novena de Beethoven y entrando a formar parte de la historia de la música clásica.

Y es verdad, en Berlin ya no hay papel de water en los supermercados (las estanterías vacías son como una instalación artistica), supongo que porque la gente está cagada de miedo y no tienen con que lipiarse el culo. Pero a mí todo esto, como cada vez que he besado el polvo, me parece una oportunidad cojonuda. Y si desaparecemos, pues oye, de puta madre para las vacas.

Eso sí, mi concierto en la filarmónica de Berlin el próximo 25 de marzo, por favorrrrrr … que no lo suspendan!!!