Desesperación

Hace dos semanas … zas! Montamos de repente la pieza. Todo parecía encajar. Obviamente había que profundizar y pulir, pero la cosa prometía. Se la enseñamos a Juan Domínguez (graciasssss!) y nos pegó un sano rapapolvo.

Entonces decidí tirarlo todo por la borda y arriesgarme a entrar en territorio desconocido. Primero le di a mi compi Almu la palabra… y apareció en el ensayo con el libro “Mil mesetas” de Deleuze-Guattari y me voló la tapa de los sesos.

El cuerpo sin órganos!! El rizoma!! La máquina de guerra!!!

Me quedé paralizado, pero durante días trabajamos como náufragos. Hasta que hace cuatro días me pegó el zambombazo. Estoy más perdido que Falete en un gimnasio. Y hablo de terrores nocturnos. De pensar en abandonar. De estar seguro que no valgo para nada. De cagarme la pata abajo.

Hoy he soñado que me encontraba un guepardo desangrado. Pero aún se movía. Así que lo cogía en brazos para enterrarlo… pero el tío estaba vivo. Sin sangre, totalmente débil, pero vivo. Amagaba con morderme, pero era inofensivo.

Y hoy le he dicho a Almu que me rindo. Que no tengo fuerzas ni valor para adentrarme en un territorio que no conozco. Que o vuelvo al lugar en el que soy fuerte, o cerramos el chiringuito.

No entiendo de dónde saco tanta fuerza si en el fondo soy tan débil.

El día 28 estrenaremos “El odio a la música” por mucho que me pese!! Vamos David cabrón!!! Curra un poco y deja de lamerle las heridas a los guepardos!!

Mierda de teatro

Ayer fui con Almu y otra colega a ver un espectáculo. Pintaba bien, Hau, teatrazo en Berlin, “queerpraxis”, una temática interesante… queríamos refrescarnos después de dos semanas de trabajo intenso… y por qué no… inspirarnos un poco. Pero salimos abochornados, los tres. Y eso que ellas dos son feministas a saco y adoran todo el tema queer. Fue un verdadero batacazo. Ver a toda esa gente, con tantos medios, haciendo algo absolutamente prescindible y cien mil veces hecho antes. Putas creaciones colectivas Berlinesas del carajo! Hasta el punto que Almu me dijo que no quiere hacer nuestra pieza, que se le había olvidado lo mucho que aborrece formar parte de una escena cultural que tira millones de euros en esfuerzos inútiles y superficiales. Está destrozada. Le ha hundido la moral y le ha sumido en una crisis que me está arrastrando a mí también… quiero decir, a mí también me pareció obsceno y terriblemente triste lo que vi, pero es que me pasa el 95% de las veces que voy al teatro. Para mí no hay esperanza, y lo tengo asumidísimo hace años.

Almu me decía, desde sus veintipocos, que cómo sabemos que nosotros no estamos haciendo una mierda parecida, me preguntaba desesperada que por favor le diera un argumento sólido o le demostrara que mi trabajo se diferencia en algo de lo que acabábamos de ver. Ella decía que ellos seguramente sentirían que habían hecho un pedazo de trabajo, e incluso a alguna gente pareció gustarle… Cómo sabemos que lo nuestro es digno David??!! Pero yo no supe que decir. No tengo argumentos ni palabras. Ir al teatro, una vez más, me sumió en la desesperanza absoluta. Creo que gran parte de mis esfuerzos y de mi actitud sobre la escena van dirigidos precisamente a dinamitar esas dinámicas culturales y de creación, estar sobre la escena tiene que ser casi un acto suicida, pero quizá me he vuelto demasiado profesional tras tantos años, y haya perdido la posibilidad de revelarme y reaccionar. Nuestra primera crisis cariño, bienvenida al chunda chunda de sacar una pieza adelante.

…ah! Y esperemos que la revolución en Barna se haya calmado un poco dentro de un mes, sino… jajajajaja… nos comeremos la pieza con patatas cariño. Vaya puto jaleo que hay montado joder.

Y de nuevo, me pregunto de donde viene esta felicidad tan obscena. En la gloria, trabajando cada día con Almudena Vernhes para la nueva pieza. Qué maravilla tener de nuevo a alguien totalmente entregado, confiando ciegamente… adoro a la gente de veintipocos, no respetan nada, lo cuestionan todo… se la pela tu trayectoria o lo que hayas conseguido. Y para colmo ella es más punki que yo. Jajajjajaa… cualquier barbaridad que le proponga, ella la lleva un paso más allá como si nada. Sin miedo. Sin pudor. Sin orgullo ni falsa modestia. Simplemente presente. Justo lo que necesitaba. Todo el rato metiéndome caña sin miramientos ni el filtro de la buena educación. Sal en la herida. Un continuo dudar y poner en duda. No dar nada por sentado. No creer en nada. Pero confiar lo que surge. En lo que es. Algún día haré algo decente. Lo sé. Quizá en esta ocasión, no me rindo. Gracias Almu por confiar y estar al pie del cañón conmigo.

El odio a la música

Estoy jodido. Aquí está la que será mi nueva pieza: El odio a la música. La presentaremos en Barcelona y Madrid. Palmando pasta claro, pero este año me ha ido bien como músico, y puedo hacerlo. Gracias a Semolina del Antic y al equipo de Pradillo por confiar en mi! GRACIAS!

Y a mi compi de escena… Almudena Vehrnes. Joder. La conocí cuando ella tenía solo 7 años y ya la metía en mis obras. Ahora tiene 24 añazos y estudia danza con algunos profes que yo estudié. ¡Qué bonito! Y se tirará de cabeza a la piscina conmigo, sin agua! Qué maravilla. La semana que viene llegará a Berlín y empezaremos la juerga.

Me pregunto como es posible que todavía yo siga haciendo piezas. La última (No future Yes) me costó dos años de trabajo y solo hicimos dos bolos. Pero el caso es que no puedo evitarlo. Tengo que hacerlo. A tomar por culo todo.

Decía que estoy jodido porque tenía una idea… Utilizar como material de trabajo las cartas de amor que Angelica Liddell y yo nos escribimos hace 10 años. Pero ahora que me estoy metiendo de lleno tengo muchas dudas. ¿Es lícito? ¿Le va a hacer más daño del que ya le hice en su momento? ¿Lo hago porque no tengo nada que contar? ¿Tiene de hecho algún puto interés más allá del morbo? ¿Que ella utilizara esas cartas en su momento justifica que yo lo haga ahora?

Así que aquí estoy. Emborrachándome para ver qué cojones hago… ahora que la idea principal que tenía se me hace pedazos en las manos. Aunque si le hecho valor y arriesgo de verdad (y de eso se trata nuestro trabajo) quizá ahora empiece lo interesante.

El amor de Angelica me cambió la vida. Empecé a tocar el clave por ella y toda aquella música me acompaña cada día. Está claro que yo iba a poner esto en escena tarde o temprano… ¿pero tendré el talento para hacerlo dignamente? Pronto lo veremosssssss

Así habló Zaratustra

Siempre tuve miedo de leer este libro. Mi tío Gaspar (recién muerto) lo tenia en su estanteria, siempre me dijo que era peligroso. Es un libro que te invita a encerrarte en lo más profundo y dar voz a todas tus comadrejas, a dejar que ellas te guíen en la oscuridad. También te invita a ponerte en lo más alto, al borde, y mirar abajo asiéndote únicamente al vértigo, aguantando ahí tanto como te sea posible.

Pero hace unos meses mi madre me lo regaló. Entonces pensé que un libro que te regala una madre tiene que ser un libro seguro. No un libro-bomba. Un libro biberón. No un libro-soga. Un libro que consuela. No un libro-desierto de cuarenta días y cuarenta noches. Un libro-día. No un libro-noche. Así que desde entonces me acompaña en todos mis desayunos. Cada mañana avanzo poquito a poquito por sus páginas-sábanas, pringándolas de cafe y de mermelada de fresa. Zartrusta es tierno e inocente. Es un hombre feliz en extremo, que celebra la vida cada momento, que santifica sus risas poniéndose una corona de rosas en vez de una solo de espinas. Un felicísimo bailarín sobre el abismo, que mientras se sostiene sobre una de sus piernas, se olvida de que tiene otra, de pura inocencia. Gracias mamá por acompañarme de la mano al borde del abismo. Es un paisaje precioso. Es extraño que el tío Gaspar haya desaparecido. ¿Por qué pasó tanto miedo estos últimos años? ¿Por qué todos esos ataques de ansiedad y de pánico? ¡Él dijo que no lo había leido! ¡Él dijo que no lo habia leído!

Mi tío Gaspar fue bailarín amateur

Hoy he vuelto a sentir su asco. Su odio y su desprecio al posar sus manos sobre mi cabeza. De nuevo esas miradas de perdona vidas, ese desdén y ese desinterés absoluto. Sentarte en una silla y pagar por ser humillado una vez más. Hoy he vuelto a ir a la peluquería.

Dos minutos

Acabo de pasarme una semana entera actualizando el montaje del vídeo-demo de mi trabajo. Joder qué bien va todo. Por fin! Después de todos esos años duros… qué gusto da… me basta con tocar un concierto al mes para poder mantenerme e ir produciendo mis otros trabajos. Ya no tengo que volverme loco como antes escribiendo a cien sitios y rogando. Ahora me van llegando dulces invitaciones por aquí y por allá. La gente me respeta y me cuida. Esto es un puto sueño. Dedicarte a lo que te gusta bajo tus propias reglas. Aprecio esto cada día. Lo he tenido difícil, soy un zoquete como músico, pero mi amor ganó a mi falta de talento.

Teatroteca y Angeliteca

En youtube descubrí por casualidad el canal de la “Teatroteca”, …auch! Un montón de vídeos maravillosos de cosas y más cosas de teatro. Pero de repente lo cerraron. Pude rescatar mi monólogo favorito de Angélica. Puto Himalaya! Recuerdo cuando lo vi de casualidad en Valencia en 2005(?), éramos 6 espectadores. Quedé fulminado. Escribí a Mateo Feijoo y le pedí el mail de aquella bestia. A la semana siguiente le escribí. Quería trabajar con ella. Le hice una propuesta peregrina. Por su puesto… me mandó a paseo. Años más tarde la vuelta se daría tortilla.

Aquí va el link para la web de la Teatroteca. Todo da bastante grima (si ya el teatro en vivo da cosilla… en vídeo la experiencia puede ser traumática de por vida!) … pero hay joyas escondidas.

http://teatroteca.teatro.es/opac/#indice

Nathalie Stutzmann!

Desde hace cinco años no tengo internet en casa. De vez en cuando paso días en otras casas con wifi, y entre polvo y polvo (¿puede la vida ser más maravillosa?) descubro estas cosas. ¡Qué mujer tan brutal! Qué voz cavernosa y Nieztscheana joder… qué forma tan potente de dirigir y cantar. Hace a penas un año que tuvo que disolver su orquesta Orfeo 55 por falta de apoyo… Increíble. ¡Qué difícil es mantener una orquesta! …incluso si eres una diosa.

 

https://nathaliestutzmann.com/

 

Y la forma en la que el violonchelista la mira… Auch!!! Oh cara sposa!!

 

shu1shu2shu3

 

Maestros

Vuelvo otra vez a Angélica, de cabeza. Uno elige a sus maestros igual que a sus cicatrices: a golpes, punzadas, caídas fortuitas y besos. Estoy leyendo un libro suyo … no era consciente de su enormidad como escritora, es que no era consciente en absoluto. ¡Qué bien escribe la muy hija de la gran puta! Admito que hace diez años no me gustaba. Pero ahora se me cae la baba. Cuanto ha crecido. Qué enormidad su palabra.

Yo quería aprender a escribir de su mano. Así que entre los dos ideamos un dispositivo. Yo soy incapaz de escribir en diferido como hacen los escritores —es decir, teniendo como destinatario a un futuro e hipotético interlocutor—. Este blog, por ejemplo, me permite la ilusión de la inmediatez, y es mi ejercicio de escritura. El caso es que decidimos escribirnos el uno al otro en directo desde nuestros respectivos espectáculos. El público leería y accedería en directo a la escritura de esos textos dirigidos para el otro, y a su vez el otro los recibiría al día siguiente y los utilizaría en su próxima salida a escena.

En escena se crea una energía y una concentración imposible de reproducir en un ensayo o en el estudio. Desde luego que allí se escribe de otra forma.

Además de mi maestra de literatura (aún sigo leyendo libros a los que llegué gracias a los libros que ella me dio), Angélica también fue y sigue siendo mi maestra de música. Por su puesto que ser músico es la más grande de mis aspiraciones en esta vida… ¡Pero no iba a ir a una escuela de música! Eso sería como querer amar, y apuntarse a una escuela de amor. A amar uno aprende igual que uno elige a sus maestros: a golpes, punzadas, caídas fortuitas y besos. Y a ser músico, uno aprende igual que uno elige a sus maestros y que uno aprende a amar.

Odiando.

Solo se puede aprender a amar aquello que se odia, pero que no se puede odiar con la misma intensidad con la que uno lo ama. De esa forma el amor vence a su contrario y prevalece sobre todo lo demás; irreductible. Es así un amor irreversible.

Recuerdo cuando me compré mi segundo clave, el que me acompaña aquí en Alemania desde hace 6 años. Mi compañero de piso por entonces me preguntaba que por qué cojones tocaba tantas horas cada día, que si iba a dar un recital o algo así. Yo le dije que no, que tocaba para mí. Pero lo cierto es que sí estaba ensayando para un recital; el que al fin tocaré a finales de año en Barcelona, en honor a un amor de dos personas cuyo amor por sí mismos estaba por encima del mismísimo amor.

Flipando con Virginie Despentes. Qué necesario el feminismo para tipos como yo. Qué gozada que vapuleen de esa manera a este macho latino. Arg! Si! Hay que leer a esta mujer.

Hoy me voy a poner a escribir. Música! Me acabo de descargar “Seven Tears” de John Dowland (¿el primer músico en la historia que compuso sobre sus propias cositas?) y Napalm Death. De alguna forma para mí el death metal y esta música sagrada y antigua están relacionados íntimamente y me han hecho el músico y la persona que soy. También me he pillado una botella de wisky. Jejjeje … vaya agosto más a gustito que estoy teniendo… todo el día encerrado en mi casita con mis cosas.

Qué gozada de vida joder. Sé que hay un Berlin vibrante ahí afuera… pero me gusta más el de aquí adentro.

Sufrimiento y depresión y disfrutón

Antaño yo era un sufridor nato, de fondo. Desde bebé sufría con una determinación estoica. Supongo que sufrir tanto me confería cierta dignidad, un peso específico. Me hacía sentir superior a los demás, a salvo de sus juicios o de su indiferencia. Cuanta más honda era mi miseria, más seguro estaba de llevar razón en todo. De tener un propósito en la vida.

Según he ido encontrando un propósito y la razón se ha ido poniendo de mi parte, sufrir dejó de tener sentido. Por otro lado sufrir me jodía, me jodía muchísimo. No podía soportarlo. Sufrir para ser hondo, me hacía sufrir de verdad. Así que lo dejé. Recuerdo proponérmelo firmemente, allá por los veintidós o veintitrés años, “voy a dejar de sufrir”.

También descubrí tretas y atajos. Por ejemplo, fui consciente de la enorme sed de tristeza que habita en mi interior. Es como un monstruo obeso y caprichoso que ansía drama, tristeza y pena. Ese monstruo está ahí. No puedo obviarlo, ni matarlo. Y el muy hijo de puta es bulímico. Sus patatas fritas son la tristeza misma. Necesita dosis enormes cada día. Es como tener un león en casa: si no le das sus quince kilos de carne cada día, se comerá a todas tus visitas. Se alimentará de la gente que te rodea, de tus amigos, amantes y familiares. Así que yo proveo de tristeza a ese monstruo obeso, pero sin permitir que se alimente de drama proveniente de mi vida real. Cada día toco y escucho la música más triste del mundo. Todas las zarabandas de Bach, en una playlist infinita. Y el león se me ha convertido así en un enorme gatete que ronronea y en cuyo regazo duermo la siesta.

Igual me pasó con la depresión. Desde que tengo uso de razón me recuerdo atravesando hondos valles, flotando por interminables periodos de tiempo en pozas de agua estancada, sintiendo los arañazos en mi piel de las garras de cientos de águilas ahogadas, cuyos cadáveres flotaban junto al mío, mecidos por olas lentas y pegajosas. Pero esos periodos se han ido reduciendo más y más, hasta que han desaparecido casi por completo. Aunque es cierto que me siento menos hondo y menos asistido por la razón sin mis depresiones. Pero eran jodidas de cojones. Que les den.

¿Qué soy sin mi sufrimiento y sin mis depresiones? Me he convertido en un profundo disfrutón. Ahora todo lo que queda de aquella oscuridad es su luminosa puesta en escena —a través de mi música y de mis obras—, brindándome distracciones y viajes, engrosando mi cuenta corriente. Quizá he dejado de tener razón, y hasta he perdido cierta distinción que el sufrimiento me confería. Pero me da igual. Siempre supe que tras esa densa capa de sufrimiento había una felicidad igualmente densa. En ella estoy atrapado. Que nadie me ayude a salir de aquí, por favor.