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Esto es un no parar. Siempre trabajé para esto. Pero uno nunca piensa que va a llegar un momento así. Pero aquí está, tan real y tan presente como una espada medieval clavada en tu costado. La semana pasada estuve tocando en Lituania en un festival de música clásica, vi desfilar a algunas de las grandes y míticas figuras que forman parte de la historia de la música. Estaba programado junto a ellos!! Si tan solo pudiera acercarme y decir hallo ich bin David aus Spanien … Mis ídolos!! Me mordía los labios y el ansia. Sin embargo al día siguiente estaba charlando con ellos por whatsup. Entendéis cabrones??? Ahora miro mi puto whastup, y junto al mensaje chorra de mi hermano, están las caritas y los nombres de esos totems rusos y alemanes y holandeses. La semana que viene tengo una reunión en Berlin con el grande, gigante y admirado Jordi Savall (joder joder joder dirigiré una puesta en escena de la Eroica de Beethoven y haremos una colaboración con él en Frankfurt!!!!) , y al día siguiente voy a Hamburgo junto con los gurús de la comunicación y la tecnología actuales y las putas Pussy Riot para tocar mi violonchelo y hablar de mi visión del arte y la tecnología. Yo Pictoplasma!! Yo que ayer salí en Antena3 en el puto programa de La Voz junto a Gonzalo el padre que me parió, y mi abuela, y mi hermano y mis hermanitas, con un bigote y gafas de palo. Yo que he sido tratado por Mateo Feijoo como un músico callejero cualquiera. Yo! músico callejero cualquiera!! Yo que este finde voy a pillar un gramo de farlopa (después de cuatro años sin salir de fiesta, a pesar de que esos 60€ que cuesta colaboren en una o dos muertes violentas, la trata de blancas y la miseria moral de occidente), yo que eché cinco polvos este domingo y mi malograda y adorada amante ha tenido que pedir una baja laboral para recuperarse. Yo que nunca creí en mí ni tuve talento para nada … David Bisbal, Angelica Liddell, Jordi Savall, Rossy de Palma, Misha Maisky, las Pussy Riot … Solo me falta colaborar con Jose Luís Moreno y el monstruo de las galletas para ser el performer más ecléctico y amoral de la historia.

Con voluntad férrea dije adiós a aquella niñata que estaba malogrando mi felicidad. La mandé al carajo, y ahora mi felicidad es un rinoceronte inmune a las balas de los cazadores furtivos. Doy gracias por todo esto. FARLOPA.

FARLOPA

FARLOPA

Jajajajajajaajajajjjaajaja

Michael de Montain
1500
Filosofo.

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Alfanhui

Un libro que me me hizo más libre y que ensanchó mi perímetro mental. ¿Cómo se puede escribir semejante libro siendo una persona real?

Rafael Sánchez Ferlosio se ha muerto hace poquitín. Leo ahora una articulo de Juan Cruz en el que menciona una entrevista (y se me han puesto los pelos de punta). 

—¿Qué le irrita de los españoles?

—Es que me irritan lo mismo los italianos o los franceses o los alemanes. E incluso los árabes.

—¿Cuál es el objeto de su rechazo?

—La cultura de la victoria.

Joder. Joder. Joder. Ojalá algún día baile tango como este hombre fue hombre.

Al fin. Está ocurriendo. 

En el avión hacia Lituania, un pedazo festival de música clásica. Cerrando por mail un concierto en Francia y preparando una mini-gira por Holanda. Eso por no mencionar la locura que se ha desatado en el buzón de entrada de mi mail: de una tacada tres pedazo conciertos en Alemania gracias a los que podré producir mi próxima pieza y tener un verano de ensueño. El año pasado decidí que ya estaba preparado. Antes de venir a Alemania a vivir de las monedas de los transeúntes, me levantaba 3000 pavos por bolo. Se acabó el tiempo de la calderilla. ¡Hay que volver al flujo incesante de capitales David!

Salí del pueblo mental llamado España dispuesto a conquistar el viejo continente. Han sido ocho años preparando el despegue desde lo más bajo, construyendo artesanalmente pieza a pieza mi cohete espacial. Diez … nueve … ocho … siete … seis … cinco … cuatro … tres … dos … uno … El rugido de sus motores es música para mis oídos. Gracias por confiar en mí David, sabia que no me ibas a fallar. Diosssss qué edad! que inmensa felicidad! y el otro día fue mi cumpleaños y los quince tíos de mi orquesta se desnudaron a lo David y gritamos y chocamos nuestros pechos y me sentí parte de una pandilla indestructible y luego no paré de follar en 48 horas … dos de mis amantes favoritas, mi cama un lugar de peregrinaje y avituallamiento sexual, un templo de cuerpos y gemidos y abrazos de náufrago recién rescatado. Y ayer tocando sin parar los preludios para violonchelo de Bach, por fin suenan bien joder, por fin!!! y luego bailando tango con una de las bailarinas más grandes de Berlín, —he venido para bailar solo contigo, me dijo— . ¿Qué más puedo pedir? Pues más. Quiero mucho más y mucho mejor. Y voy a aprender cómo se hace para conseguirlo y que se desborde sobre la maravillosa gente que tengo a mi lado. Siempre fui un sufridor nato, y parece que de tanto penar se me dio la vuelta el prepucio del sufrimiento y se me convirtió en esta felicidad llena de fertilidad, pelos y venas. 

Sorprendido por la velocidad de las cosas, a veces me detengo en medio del torrente, y dejo que acontecimientos, personas y expectativas me golpeen y me hieran con sus esquinas y sus rebufos. Después guardo esos moratones, esas magulladuras y esas heridas resultantes, y las miro con detenimiento cuando el mundo duerme. Son el libro de instrucciones del alma. Leo en esas heridas los acontecimientos, el pasado, el futuro e incluso el misterio de lo que nunca llega a ser. Entiendo mejor al mundo así, que cuando formo parte de sus intrigas y de sus citas con lo posible. A mi lado ha pasado una señora con un perrito mínimo, ambos se han detenido y me han mirado con una calma atómica y unicelular, nuestras respiraciones se han acompasado por un instante, podría haber pasado mi vida entera con esa señora y su perrito. Pero tengo que ir a comprar pan antes de que cierren.

Me he inventado diez silencios. Uno para cada dedo de mis manos. Pulso cada uno de mis silencios a voluntad pero en secreto (con las manos metidas en los bolsillos y la mirada perdida). Son teclas de un piano cuyas cuerdas faltan (fueron robadas por arqueros y constructores de cuerdas flojas para cruzar abismos). Cada uno de esos silencios es un mandamiento que rige mi vida y mi muerte. Diferentes escalas y arpeggios me sirven como ejercicios para convertirme en un virtuoso de mis silencios. Con calladas teorías armónicas —mudas y transparentes— compongo sonatas ausencia y suites falta. Ruge cada una de esas no-notas apagando y tragándose como pequeños agujeros negros el ruido de palabras y reconocimientos y risas y miradas condescendientes. Soy un trino de dos distancias insalvables ejecutado a la velocidad del rayo. Soy un arco infinito que toca siempre la misma nota desapareciendo. 

Cellosexmachine


I have a horse inside. Nobody can ride it except Bach. Galloping I’m riding against Porsches and Cadillacs. I get angry. Now I become the horse itself. I throw Bach and he breaks his spine. Now I’m nature. Now I am music. Now I am a cellosexmachine. 




La primera vez que salí a un escenario con 19 añitos, fue desnudo con mi violonchelo. Olga Mesa me dio la alternativa. El otro día comenzamos un tour de promoción en Holanda para el debut internacional de nuestra orquesta. Y al final acabé saliendo en pelota picada en la TV del canal más visto de Holanda. En mi honda 
Pictoplásmica, pero esta vez en vez de reventar las navidades a los pobres niños, metí el dedo en la yaga moral de los amantes de la música clásica. El dedo … o más bien el nabo!! Jajajajajjaja 

Empezamos a estar presentes en los saraos más sagraos de la música clásica en Europa. Esto está lleno de señoras y señores poderosisimos que han visto un nosequé en StegreifOrchester y quieren ponernos en la lanzadera espacial. Y lo más alucinante es que puedo ser todo lo burro que soy, hacer cosas que en España serían impensables y aquí no pasa nada. Esto es Europa. 

Y ahora que he construido una felicidad plena cuyas raíces se funden con la lava de los volcanes. Ahora que ese sol brilla en su zenit. Saldré a la intemperie sin protección alguna. Lo he preparado todo para poner esta felicidad a prueba. Dispongo todas mis herramientas de tortura: mi clave y mi violonchelo listos para tocar a fierro a Bach cada día. Spotify cargado con varias playlist que hundirían en la miseria al más duro entre los duros de los Yihadistas (todas las zarabandas recolectadas y ordenadas como un pelotón de fusilamiento. No quiero venda. Quiero mirar a los ojos a cada zarabanda antes de que me meta su bala entre ceja y ceja). También he abierto mi corazón a una niñata preciosa y prodigiosa, con un talento y una gracia incomparables (por no mencionar sus tetas; unas tetas que desafían con su tamaño y forma la ley de la gravedad, que desdibujan los límites del bien y del mal). La niñata en cuestión siente una inmensa atracción y curiosidad por mí, pero no me ama ni me necesita: ingredientes perfectos para destrozarte el corazón y abrir grietas bajo el suelo que pisas confiado al andar. También he dispuesto una ristra interminable de noches de tango, para bailar una tras otra con esas bellas mujeres inalcanzables que son también como zarabandas a quemarropa, pero que te ejecutan con estilete (al cerrar el abrazo y apretarlas contra tu pecho hundes el acero y haces que dance dentro de ti al compás de un Di Sarli, un Troilo o un D’Arienzo, desgarrándote las tripas durante los cuatro tangos que dura cada tanda. Y vuelta a empezar.) En mi mesa al desayunar yacen con sus páginas entremezcladas (como si durante la noche hubiesen estado luchando o haciendo el amor) el libro de ese autor que acabó en un manicomio, y el de esa otra autora que se hundió en un río a propósito. 
Todo está preparado para el desastre amor mío, quiero ver si esta felicidad por la que tanto he luchado es digna de su nombre y del mito que le acompaña. Quiero para mis rascacielos un terremoto 10 en la escala Richter. Quiero decenas de Boeing 747 estrellándose contra ellos. Quizás aguanten la embestida. Si es así, seré el hombre más feliz entre los caballos. Si no, el más desgraciado entre los monos. Y me lo tendré merecido. Tanto lo uno, como lo contrario. 

Quiero ser un poeta

Vivir como un poeta y fracasar como hacen los poetas, no fracasar como hacen los hombres o los conductores de autobús. Descifrar el significado oculto en un furtivo cruce de miradas con una grulla o con un perro que pasa por el parque. Sanar la herida del tiempo posando elegidas palabras sobre él. Pero sin embargo, a pesar de mis esfuerzos por convertirme en poeta (me envuelvo en mi crisálida siendo gusano, y de ella no sale mariposa alguna, sino siempre el mismo gusano una y otra vez), sigo atado a los significados prácticos de la vida y soy un obediente y ejemplar ciudadano de mí mismo. Mis cartas de amor nunca llegaron a su destino. Las robó el cartero. Y las leyó como si fueran dirigidas a él. Y vivió ese amor como el gran amor de su vida. Pero sin embargo jamás me dijo nada. Tenía mi dirección y esas cartas le habían desvelado cada rincón de mi alma, y a pesar de ello nunca me dijo que yo me había enamorado de él. Me hubiera gustado saberlo, así al menos hubiera podido conocer a mi amor. Porque las cartas de amor que uno escribe, nunca son para quien uno las manda, sino para quien las recibe.

Algún día me dirás “te quiero”. Siempre, en todas las mujeres en las que el amor se ha vuelto carne, tendones, huesos y pelo y uñas y mal aliento, siempre ha llegado el día en el que de su boca ha brotado ese primer “te quiero”. Ahora parece un lejano y casi imposible mensaje cifrado que jamás ha de llegar a mis oídos de tu boca, pero sin embargo llegará. Los dos lo sabemos. Y sobre esa montaña, sobre esa cumbre de tu “te quiero”, observaré tranquilo el horizonte y el resto de cumbres (sobre las que a su vez antes observé esta cumbre sin saber que algún día …) y observaré a los hombres más abajo, y a su vez me observaré desde los pájaros más arriba, y te abrazaré fuerte y tranquilo mientras pronuncio uno tras otro el nombre de todas las mujeres que antes que tú me han querido. Isabel. Esther. Gretel. Yanelís. Ángélica. Maureen. Bach.

Y luego, temblando y llorando en tus brazos, pronunciaré uno tras otro los nombres de las mujeres que no me han querido. Esos valles profundos de los que pensé que nunca saldría… Irene, Raquel. Sonia. Cuqui. Angélica. Bach.

Dime. ¿Cuántas veces he escuchado el Intermezzo N.2 en La menor de Brahms (grabación de 1992 por Ivo Pogorelich para Deutches Gramophone) evocando ese amor? —amor que me es arrebatado una y otra vez en los mismos acordes—. Deja de besarme y respóndeme. En la música clásica encontré disciplina para mis emociones ¿entiendes?, un orden militar y dogmático para toda la gama cromática de emociones que me asolaban día y noche. Pero la emoción es una guerra que nunca se gana ni se pierde. La contienda se extiende interminablemente llenando el campo de batalla de cadáveres y de flores y de pájaros que picotean indiferentemente ojos y pétalos. Alguna bala perdida hace diana en sus diminutos cuerpos y las plumas se mezclan entonces con el barro, y la sangre, y los tallos de las flores y los de los cuerpos, creando una amalgama sagrada de paz y derrota. ¿Es eso el amor? ¿paz y derrota? ¿Tu abrazo es la trinchera en la que refugiarse? ¿Podré saltar a esta trinchera siempre que silben las balas y los obuses vuelen sobre mi cabeza? ¿Cuántos hombres muertos yacen en esta trinchera, que antes buscaron refugio como yo lo busco ahora? Usaré, con tu permiso, sus cuerpos para amortiguar las explosiones. Bésame. Quiero ser un poeta y sufrir y gozar como uno de ellos.

Denis Lavant, viva el amor

Ayer ocurrió algo que reventó la realidad por unos minutos. Estaba con mi adorada compi de tango. Hablábamos de una chica. Me preguntó si yo estaba enamorado. En mi cabeza se activaron diferentes mecanismos. Quería responderle sinceramente a ella, pero también a mí mismo. Así que escruté mis adentros y me tomé mi tiempo. Obviamente hay mucha emoción y algo de dolor. Pero joder.. pensé en que cuando yo me enamoro… todo revienta por los aires. Y no es el caso. Y quise ponerle el ejemplo de cómo me enamoré de Cuqui y empecé a tocar el violonchelo, con la película de “Les amants du Pont-Neuf” de por medio. Entonces tomé un tono grave y le dije articulando pesadamente cada sílaba: “Hombre… es que cuando yo me e-na-mo-ro …” Y justo cuando le decía esa palaba “e-na-mo-ro”, justo en “mo” va y se cruza en mi punto de visión Denis Lavant, el protagonista de “Les amants du Pont-Neuf”. Joder. Nunca había visto a ese tío antes. Supongo que está en Berlin rodando algo… pero es que justo se cruzó cuando, de una forma brutalmente elocuente yo trataba de expresar la esencia de una historia de amor —que para mí es la referencia sagrada de lo que es estar enamorado, igual que para decidir cuanto es exactamente un kilo se usa “el gran K”, un cilindro de platino e iridio conservado en Francia—, y ese tío era era el protagonista de esa “gran K” del amor. ¿Qué posibilidades había de que yo me encotrara con Denis Lavant justo cuando evocaba a Denis Lavant 25 años después de verle en una peli que cambió mi vida? Ninguna. Exactamente no había ninguna opción. Pero pasó.

Mi colega, después de que la sacudiera y tratara de explicarle balbuceando lo que acababa de ocurrir, me dijo que qué creía yo que significaba esta increíble “casualidad”. Nada, le dije. Significa que voy a ir a saludarle y a dar las gracias a ese pedazo de actor. Así que no estoy enamorado. Pero duele. Sí que duele.

Y aquí el video chorra que hice cuando fui al Pont-Neuf y escribí con una navaja David corazón Cuqui. Viva el amor.

Otra vez dichoso

Durante unos cuantos años en Berlín fui un perro callejero. Pero desde hace tres años tengo una familia Alemana, la orquesta Stegreif. Brutal e intensa semana ensayando y tocando Brahms con Stegreif Orchester y la Deutches Symphonie Orchester en Berlín. Joder! tocando en un mano a mano con algunos de los mejores músicos de Alemania. Quién me lo iba a decir a mí. Soy músico joder! Soy violonchelista como soñaba cuando era un torturado veinteañero. Gracias Alemania. Gracias violonchelo.

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Ordesa

[…] planchar relaja.
Modelas la ropa, ves allí la ropa inerte recibiendo el calor y alcanzando una forma, una visibilidad y un orden; del caos de las feroces arrugas con que la ropa sale de la lavadora se va pasando a planicies, a llanuras, a una verdad; y piensas en que tu cuerpo se meterá allí dentro y estará bien allí, y habrá un sentido, e incluso habrá amor.

Yo también estoy flipando con el libro del señor Manuel Vilas.

Conciertos en Madrid!!

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Madrid!! Julia Bilat viene a vernos!!!
Nos conocimos tocando en STEGREIF.orchester, una orquesta sinfónica de Berlín especializada en improvisar con los grandes clásicos.

Es el primer concierto en España de esta bestia de la música!
No os lo perdáis.

Sobre Julia Biłat:

“El mundo de los violonchelistas que saben improvisar es más bien pequeño.

Julia Bilat destaca por muchas razones. En su sonido está “el espíritu del violonchelo”. Su sentido de la improvisación está impulsado por un pensamiento rápido como el rayo, con humor y sabiduría musical. Una combinación excepcional y bella.”

Greg Cohen (Contrabajista de Tom Waits, Dave Douglas, Bob Dylan, Anthony and the Johnsons…)

De mí… qué voy a decir!! Le doy a los ipads y parto arcos.

– 1 febrero, 21:30h. 6€ Nave Indeleble (Bustarviejo) Cómo llegar: https://goo.gl/maps/X9o2wWRz4bU2

– 2 febrero, 19:30hrs.10€ C/Infantas 21 (Carole Cervera Press). Como llegar: https://goo.gl/maps/6jpJsAVChxo

Venir venir!